La patata es uno de los alimentos básicos de nuestra alimentación gracias a su importante fuente de nutrientes. Según las distintas variedades de patata, contiene de media 22 gramos de materia seca por 100 gramos de patata, de los que el 80% es almidón, el 3% es proteína, el 7% es fibra alimentaria, el 4-5% materia orgánica y no volátiles y una pequeña cantidad de materia grasa.
El consumo de patata ayuda a reducir el consumo medio de lípidos totales por debajo del 34% del aporte diario total de energía, aumenta el consumo de hidratos de carbono a más del 50% de las necesidades energéticas diarias, disminuye el 25% del consumo de azúcares simples y es una importante fuente de fibra y minerales como el hierro, el potasio y el magnesio.
La patata, alimento recomendado para todos los grupos poblacionales
En España, el Ministerio de Sanidad y Consumo, por medio de la Estrategia NAOS, aconseja que se aumente el consumo de cereales (pan, pasta, arroz, etc.), patatas y legumbres de modo que constituyan la base de nuestra alimentación, de manera que los hidratos de carbono representen entre el 50% y el 60% de las calorías totales de la dieta diaria.
La patata se integra perfectamente dentro de una alimentación saludable y por lo tanto, es adecuada para todos los grupos poblacionales (niños, adolescentes, mujeres, deportistas, estudiantes, personas en edad avanzada) y en diversas situaciones fisiológicas, como por ejemplo el embarazo o la lactancia.
Las raciones recomendadas de patatas varían con la edad, el sexo y la actividad física. Así, podemos destacar la ingesta de patatas en momentos en los que se requieren un mayor aporte de nutrientes, como por ejemplo la adolescencia o después de realizar ejercicio físico.
La patata, alimento ligero para nuestro organismo
Las tres cuartas partes de la patata es agua y su baja cantidad de grasa, con una media de 0,1 gramos por cada 100 gramos de patata, hacen de ella un alimento muy recomendable para dietas bajas en calorías.
Su contenido en glúcidos complejos representa alrededor de un 20% de su peso y es susceptible de variar a un 2% según el tipo de variedad (de textura más o menos firme). Por el contrario, es rica en proteínas con algo más de 2 gramos por cada 100 gramos de patata.
Las diferentes maneras de cocinar la patata pueden modificar de manera significativa su valor nutricional.
Así, la patata hervida aporta 85 kcal. por cada 100 gramos de media, lo que es un aporte calórico bajo, si lo comparamos por ejemplo con la pasta o el arroz.
La patata no contiene grasa excepto si se fríe, proceso por el que se elimina agua a través del vapor y se absorbe grasa del medio. La cantidad de grasa depende de la variedad de la patata, tamaño de los trozos, temperatura del medio y tipo de aceite utilizado. A mayor temperatura y trozos mayores, menor es la grasa absorbida. En general, al freír la patata se aporta un 5-25% de grasa, por ello se recomienda cocinar las patatas con métodos sencillos que no aporten tanta grasa a nuestra dieta.