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Cómo detectar un cáncer de mama

Aprendamos a examinar nuestros senos realizando una autoexploración, es la mejor manera de coger a tiempo esta enfermedad que llega a suponer el 10% de la mortalidad en los países más desarrollados, afectando aproximadamente a una de cada once mujeres.

YOLANDA BARBERÁN / MUJERACTUAL
Mamografía de un pecho sanoEl cáncer de mama, es una enfermedad importante de mortalidad femenina, de ahí la importancia de detectarlo cuanto antes, ya que cogerlo a tiempo nos da muchas probabilidades de curación. Hemos de saber que cualquier bulto en una mama puede ser un cáncer, aunque en el 95% de los casos no lo es, pero esto sólo puede determinarlo nuestro médico. Por eso, debemos saber reconocer un bulto, y si lo hayamos acudir inmediatamente al médico.

El cáncer de mama, suele aparecer en las edades medias de la vida, pero es importante aprender a conocer nuestras mamas desde muy jóvenes, esto nos ayudará a detectar mejor cualquier anormalidad. Debe hacerse una vez al mes, 4 ó 5 días después del periodo, ya que la consistencia de los pechos varía a lo largo del ciclo menstrual, además unos días después de la menstruación, los pechos son más pequeños y se puede detectar mejor los posibles bultos. Deben de tener especial cuidado, aquellas mujeres que tengan trastornos ginecológicos, tomen la píldora, tengan algún caso de cáncer de mama en la familia, no tengan hijos, o hayan tenido el primero con más de 25 años, las que tienen una menopausia tardía (con permanencia del período una vez alcanzados los 50 años), y todas aquellas que hayan tenido un problema con sus mamas (golpes, heridas, quistes, alteraciones del tejido mamario...).

El cáncer de mama suele tener un comienzo silencioso, es decir, sin sintomatología. De ahí la importancia de la autoexploración:

  1. Sitúate de pie y desnuda, delante del espejo. Observa atentamente tus senos, controlando su volumen, la superficie y los pezones, fijándote en cualquier diferencia entre una y otra o en irregularidades de cualquier tipo; primero con las manos hacia abajo y luego con los brazos levantados, girando a ambos lados de tu cuerpo.

  2. Acércate un poco más al espejo y observa si tus pezones han cambiado de tamaño, si tienen costras o ulceritas, o si supuran, y si conservan su capadidad de endurecerse y abultarse al frotarlos suavemente con la yema de los dedos. También debes observar si la areola sigue del mismo tamaño, forma y color, si alguna se abomba o se hunde y si las rugosidades normales se hacen más o menos intensas.


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