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NATALIA MORENO / UNO CONTENIDOS El ataque al corazón también se denomina trombosis coronaria o infarto de miocardio. Viene causado por un bloqueo completo de una de las arterias coronarias y, como resultado, una parte del músculo cardíaco se ve privada de oxígeno permanentemente. A menudo, el bloqueo viene causado por un coágulo de sangre que se ha formado en el interior de la arteria coronaria. La corona de vasos sanguíneos que llevan oxígeno y nutrientes al propio músculo cardíaco (vasos coronarios) puede desarrollar placas de ateroma, lo que compromete en mayor o menor grado el flujo de oxígeno y nutrientes al propio corazón, con efectos que varían desde una angina de pecho, cuando la interrupción del flujo de sangre al corazón es temporal, a un infarto de miocardio, cuando es permanente e irreversible. La presencia en un vaso dado de arteriosclerosis hace que en dicho vaso existan estrechamientos y que en ellos se desarrolle más fácilmente un trombo: un coágulo de plaquetas, proteínas de la coagulación y desechos celulares que acaba taponando el vaso. Síntomas
El dolor se describe como un puño enorme que retuerce el corazón. Es similar al de la angina de pecho, pero más prolongado, y no responde a la nitroglicerina bajo la lengua. El dolor a veces se percibe de forma distinta, o no sigue ningún patrón fijo, sobre todo en ancianos y en diabéticos, en los que puede percibirse como un dolor prolongado en la parte superior del abdomen que uno atribuye a indigestión. Entre otros síntomas posibles, y habituales, están el de dificultad para respirar, náuseas, vómitos, desfallecimiento o sudoración. Causas del infarto
Hasta hace unos años muy pocos cardiólogos se atrevían a afirmar que el estrés pudiera ser un causante más de la enfermedad cardiaca. Sin embargo hoy se sabe que las emociones más comunes como la tensión o la frustración diarias pueden deteriorar la salud del corazón hasta, incluso, causarle un daño permanente. Niveles elevados de emociones negativas están asociados a un riesgo dos y tres veces superior de sufrir isquemia de miocardio en comparación con niveles más bajos de estas emociones. Para la prevención, las tensiones multiplican el riesgo de infarto, por lo que una vida relajada y sin fuertes emociones puede ayudar al enfermo a prevenir un nuevo infarto. La aspirina
Ya que el infarto es resultado de un coágulo que tapona un vaso coronario, el efecto antiagregante plaquetario de la aspirina es beneficioso para casi todo el que sufra enfermedad coronaria, incluyendo todos los que se recuperan de cirugía cardíaca. En caso de enfermedad coronaria o cirugía cardiovascular, o siempre que su médico se lo haya indicado, hay que tomar aspirina a diario. Aunque, salvo que su médico lo indique, en caso de sufrir hipertensión o historia de ictus, enfermedades de la coagulación, enfermedades del hígado o el riñón, úlcera gástrica o duodenal, o si tiene que tomar el medicamento Sintrom es recomendable no tomar a diario aspirina alguna.
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