|
|
TANIA MONZÓ / SCD PRESS La acumulación de sangre en las venas y la consiguiente aparición de varices es un tema que preocupa principalmente a las mujeres. Y no es sólo por cuestión de estética, sino porque las mujeres son dos veces más propensas a la aparición de varices debido, fundamentalmente, a los efectos del embarazo. Para entender por qué se producen las varices tenemos que fijarnos en el funcionamiento del sistema circulatorio. El corazón bombea sangre a los pulmones para hacer acopio del oxígeno que luego será distribuido, a través de las arterias, al resto del cuerpo. El corazón bombea sangre a las arterias con fuerza, sin embargo cuando la sangre vuelve al corazón, lo hace a través de las venas. Éstas no disponen de la fuerza de bombeo con la que trabajan las arterias, por lo que basan su funcionamiento en un sistema de válvulas que se abren en una sola dirección (hacia el corazón) para impedir que la sangre pueda fluir hacia atrás y se basan en la contracción de músculos para empujar la sangre hacia el corazón. Las varices aparecen cuando las venas no disponen de la fuerza suficiente para empujar la sangre hacia el corazón con efectividad. De esta manera, la sangre se aglomera en las venas haciendo que éstas se dilaten. Lo que ocurre entonces es que esta dilatación provoca que las válvulas no se cierren eficazmente, con lo que permiten que la sangre fluya hacia atrás. Por otra parte, cuando se dice que las varices son hereditarias, lo que realmente ocurre es que estas personas han heredado problemas estructurales en las válvulas de sus venas. Tan sólo que sólo una válvula falle, ésta puede crear presión sobre zonas más bajas que, a su vez, empiezan a padecer problemas. Otras personas desarrollan varices porque sus venas son demasiado débiles para soportar el flujo contracorriente. Por ejemplo, las mujeres son más propensas a desarrollar varices que los hombres, cosa que se da especialmente durante el embarazo, en un momento en el que el flujo contracorriente se dificulta. Las varices ocurren por una mala función de las válvulas de las venas de las piernas. En una situación normal, las válvulas venosas están para ayudar a que la sangre de retorno vuelva al corazón y no caiga por efecto de la gravedad. Sin embargo, los embarazos, las tromboflebitis, la obesidad o una cierta predisposición congénita pueden hacer que las válvulas se ensanchen y se debiliten. La sangre se estanca así en las venas, sobre todo de las piernas, y éstas se hacen gordas y tortuosas. Las varices tienden a hacerse más grandes con el tiempo, y pueden llegar a ser causa de edemas en las piernas y úlceras varicosas, que a menudo se preceden de pigmentación parda de la piel. Prevención y cura
La mayoría de las recomendaciones médicas a este respecto pasan por la pérdida de peso y la ingestión de más fibra. Algunos doctores están empezando a recomendar un mayor consumo de dos nutrientes: la vitamina C y los bioflavonoides. La primera es necesaria para producir dos importantes tejidos: el colágeno y la elastina. Estas fibras son utilizadas por el cuerpo para reparar las paredes de nuestras venas. Por lo que se refiere a los bioflavonoides, un compuesto que se encuentra principalmente en la membrana blanca de los cítricos y en frutas como la uva o la grosella, se cree que pueden ayudar a fortalecer nuestras venas, aunque todavía no existen estudios clínicos para demostrarlo. Finalmente, el tratamiento definitivo para que desaparezcan las varices es el quirúrgico. Este tratamiento consiste, en la mayoría de los casos, en la extracción de las venas dilatadas. Se trata de la escisión de la vena más grande y de sus tributarias o colaterales. El beneficio a largo plazo en pacientes apropiados es muy alto. La cirugía suele complementarse con la esclerosis de varices (varicosidades pequeñas). (página 1/2) sigue en ...
|
![]()
|
| © MUJERACTUAL.COM Copyright Área Internet S.L.U. | Redacción | Publicidad |