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El primer día sin fumar

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Has seguido el control cualitativo durante una semana, y ahora lo seguirás hasta el día D. Sólo necesitas saber que lo has decidido tú y disponerte a pasar un día sin fumar, sin pensar en mañana. |
PEPA PARDO / MUJERACTUAL
Piensa que estás luchando contra una sustancia más adictiva que la heroína, científicamente diseñada para mantenerte enganchada. ¡Qué se los fumen ellos!
Desde ya empieza a tomar aire para hacerlo llegar hasta tu estómago, suéltalo muy despacito, mientras sonríes tímidamente. Empieza a pensar en una canción que te ayude a desconectar en los momentos de colapso, será tu mejor acompañante, y no olvides tararearla cuando sientas que matarías por coger un cigarrillo y llevártelo a la boca.
Pon mucho humor en este trabajito, porque piensa que no tienes nada que perder y muchísimo que ganar, no dramatices ni caigas en autocompasiones. No es un sufrimiento eterno, al contrario, puedes estar segura que mañana será mucho mejor que hoy. Cada vez pensarás menos en el tabaco, hasta no entender como podías vestirte en medio de la noche y bajar a la calle a comprar nerviosa esa cajetilla. ¿No me crees?
Por favor, ¿recuerdas cómo te sentiste la primera vez que te tragaste el humo? Yo me mareé como un pato, y casi monto el numerito en el autobús, ¿y tú?
Sin más preámbulos, vamos a fijar el día D: es perfecto, después del fin de semana, en que te has despedido a gusto, llega el primer día sin preocuparte de llevar tabaco, fuego o dinero por si se te acaba. Llena tu bolso con caramelos sin azúcar, chicles de nicotina si has optado por ellos, regaliz y, sobre todo, tu hoja de ventajas e inconvenientes.
En tu primer día sin fumar...
- Levántate un poco antes y haz ejercicio, calentamiento y estiramientos. Termina la ducha con agua templada.
- Al secarte, friégate enérgicamente con la toalla y empieza a tararear tu canción.
- Desayuna y arréglate como si tuvieras una cita importantísima. En realidad es cierto, la tienes contigo misma.
- Rompe la rutina diaria, y lo que puedas hacer caminando no lo hagas en coche, redescubre tus pulmones.
- Observa tu mejor rendimiento ante el esfuerzo cotidiano y en el deporte.
- Disfruta del día a día sin la contaminación del humo del tabaco en tu cuerpo y a tu alrededor.
- Durante tu tiempo libre, elige actividades y lugares limpios de humo del tabaco.
- Aprovecha para hacer aquellas cosas que siempre te han gustado y hasta ahora has pospuesto.
- Recupera o mejora tus aficiones favoritas: cine, jardinería, música, canto, pintura, bricolaje, punto de cruz, puzzles, aprender a tocar un instrumento, tomar clases de canto, aprender a bailar sevillanas, bailes de salón, bailes latinos...
- Practica algún deporte o haz yoga, tai-chi, reiki, meditación.
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