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¡No me atrevo a dejar de fumar!

¡Bueeeno, no pasa nada!. Ahora no es el momento, toma un cigarrillo y enciéndelo. Sólo intenta mantener tu adicción bajo tu control y no dejes que vaya aumentando a sus anchas.

PEPA PARDO / MUJERACTUAL
ImagenPuedes probar a reducir el número de cigarrillos diarios, pero no te propongas una reducción muy radical. O lo dejas del todo, o te aseguras tu dosis diaria de nicotina, generalmente es de 10 cigarrillos al día, todo lo demás sería maltratar a tu sistema nervioso de forma innecesaria.

Otra opción es reducir el número de caladas, evitando fumar la tercera última mitad del cigarrillo, donde hay más sustancias nocivas, el uso de filtros y boquillas también sirve para controlar el aumento de la adicción. Hay en el mercado unos aparatos que efectúan unas pequeñas incisiones en los pitillos, dificultando la absorción de la nicotina y el alquitrán.

A mí la terapia que más me gusta es la de sustituir los cigarrillos tratados químicamente por tabaco orgánico, que se liará en papel para fumar no tratado. Seguro que habéis visto a un abuelo con un cigarrillo liado y apagado entre los labios, sin que le coja un ataque de nervios por ello, encendiéndolo tranquilamente. Además, cuando estáis liándolo usáis un tiempo precioso, que también os servirá como relajación, y perderéis esa inmediatez en el fumar.

Procura alargar todo lo que puedas el tiempo que pasa desde que te despiertas hasta tu primer cigarrillo. Antes de lanzarte a fumar tras acabar una buena comida, bebe un buen vaso de agua y respira profunda y lentamente. No fumes después de hacer deporte, deja pasar todo el tiempo que puedas, beber agua ayuda mucho en estos casos.

Poco a poco marca unos momentos cotidianos de tu vida en los que no vas a fumar. Prométete un regalito por cada uno de ellos que cumplas, por ejemplo, no fumar cuando vas a coger el autobús, el metro, el tren, el coche. No fumar cuando entras al Banco, a comprar entradas para el cine, a pedir hora en la peluquería o el dentista. No fumar por la calle, en la playa, en el guardarropía, mientras esperas a que te sirvan una copa, mientras esperas que se encienda el ordenador, mientras esperas que se apague, mientras vas a contestar corriendo al teléfono y vacías el bolso en la cama, porque no puedes responder sin aspirar una bocanada de humo tranquilizador. Al final, la mayoría de veces es tu hermana, que te pregunta si puedes dejarle la picadora de carne, ¡Arggh!

Sobre todo, cuídate muchísimo, haz tuyos unos hábitos de vida relajantes, como:

  • Cuida tu dieta
    Toma al menos 2 vasos de agua al día, acostúmbrate a caminar más de media hora cada día, regálate de vez en cuando un día de excursión en la montaña con bocadillo de tortilla de patatas, cantimplora y fruta en la mochila, paseo por la playa con una buena compañía, o sola. Mirar al mar de frente te puede dar muchas más respuestas que una buena amiga.

  • Practica deporte regularmente
    Esto ofrece efectos similares a los que muchas fumadoras asocian a la nicotina: ligera euforia, mayor confianza en una misma y más capacidad de concentración y relajación.

Y tranquilidad, si has acabado de leer este artículo quiere decir que estás en disposición de abandonar el tabaco. Busca en tus próximas vacaciones, cuando te ataque el virus de la gripe, cuando llegue tu cumpleaños, el próximo solsticio de verano, la llegada de las primeras nieves o la primera excursión a la playa del año. Cualquier período relajante será bueno para decirse: ¿Por qué no?