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El agua que bebemos

Aunque no es ningún nutriente, el agua resulta vital para nuestra existencia, pocos días lograríamos sobrevivir sin tan preciado elemento.

YOLANDA BARBERÁN / MUJERACTUAL
Mujer bebiendo aguaMás de un 60% de nuestro cuerpo es agua, agua que vamos perdiendo al respirar, sudar, orinar..., en total más de dos litros diarios, por eso debemos reponerla para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.

Necesitamos el agua para realizar la función digestiva y eliminar los productos de desecho, también actúa como lubricante de nuestras articulaciones y nuestros ojos, y como reguladora de nuestra temperatura corporal.

Si bebemos agua abundantemente evitaremos la formación de cálculos renales y eliminaremos las infecciones del riñón y la vesícula, así como el exceso de ácido úrico, además de mejorar el estado de nuestro cutis. Y si llevas a cabo alguna dieta adelgazante, recuerda: cuanta más agua bebas, más peso perderás. Por el contrario, si bebemos poca agua corremos el riesgo de padecer dolores de cabeza y faltas de concentración.

En general se suele recomendar el consumo de dos litros de agua al día, aunque eso también dependerá mucho del terreno en el que viva cada individuo y de su climatología, cuando las temperaturas suben o después de haber realizado algún ejercicio intenso hay que reponer más líquidos, al igual que cuando estamos enfermos y tenemos fiebre.

Con la edad se reduce la sensación de sed, por eso puede ser un error confiar sólo en ella, hay que beber aunque no nos apetezca, de lo contrario la sangre se vuelve más fluida, acumulando sales en nuestro organismo que llegarán a dañar nuestros riñones. Tomar menos líquidos del que nuestro organismo necesita también puede provocar estreñimiento.

El agua del grifo contiene cantidades variables de calcio, magnesio, potasio y hierro, dependiendo de cada región. Pero ¿de qué depende la dureza del agua?, pues precisamente de la concentración que haya en ella de algunos minerales, como el calcio y el magnesio. Algunos estudios desvelan que el agua dura (pese a ser dañina para nuestro electrodomésticos y dejar esas antipáticas manchas de cal en nuestros baños) es más sana que la blanda. Respecto al cloro, éste es añadido al agua para impedir la reproducción de bacterias.

El agua en los alimentos
Más del 60% del líquido que consumimos lo recibimos en forma de agua, zumos, café, infusiones o refrescos, el resto proviene de los alimentos entre los que cabe destacar las verduras y frutas, sólo este grupo nos aporta cerca del 20% del agua diaria que necesitamos, hay que mencionar que algunos productos como la ensalada, el tomate, el pepino o la sandía contienen más de un 90% de agua, el resto lo recibimos más o menos así: un 10% proviene de los productos lácteos (algunos quesos poseen hasta un 50% de agua), un 8% de los hidratos de carbono (pan y cereales) y el 2% restante de la carne, pescado, huevos, etc. (la mayoría de las carnes poseen un 50% de agua, más aún si hablamos de aves, y algunos pescados como el lenguado o el bacalao llegan a poseer hasta un 75% de agua, 85% el marisco).