Cuando seguimos una dieta equilibrada en la que no faltan los alimentos frescos y variados, no es necesario ningún aporte complementario de vitaminas ya que de éstos obtenemos las justas y necesarias para el desgaste diario. Sin embargo, cada vez más se hace necesario tomar pastillas o preparados que aportan toda clase de vitaminas debido a que los alimentos se manipulan hasta el punto de que pierden parte de sus nutrientes, entre ellos vitaminas, porque se come mal y poco con la consecuente falta de los nutrientes necesarios, porque se cocinan mal los alimentos...
En las sociedades modernas, no existen casos de avitaminosis, que sería la falta de varias vitaminas que necesita el organismo, sin embargo, sí se detecta que hay deficiencia de algunas vitaminas determinadas, sobre todo las que aportan los alimentos frescos como las verduras y las frutas.
Las vitaminas que necesitamos en cada momento son distintas dependiendo, del sexo, de la edad, del trabajo que realicemos o del estado en que nos encontremos en un determinado momento. Dependiendo de estas variables y en función de ellas se determinará por parte del médico cuáles son las vitaminas que deben tomarse.
Cuando los niños están creciendo, en épocas de adolescencia, para fortalecer los huesos pueden administrarse suplementos con calcio y vitamina D.
Para la gente mayor de edad no hace falta ingerir ninguna vitamina si no existe un estado carencial como pueden ser seguir una dieta para adelgazar, una época de sobreesfuerzo en el trabajo o en los estudios.
Las personas ancianas normalmente tienen carencias importantes de vitaminas que potencian el sistema de defensa del organismo, estas vitaminas son sobre todo la vitamina C y la B.
En las mujeres, si durante los periodos de menstruación existe una pérdida importante de sangre, deberán tomar aportes de hierro. El ácido fólico y calcio normalmente se prescriben cuando una mujer decide quedarse embarazada para prevenir una descalcificación de los huesos.
Las vitaminas principales en forma natural las encontramos en los siguientes alimentos:
- Vitamina A (retinol): carne, huevos, verduras y leche.
- Vitamina B1 (tiamina): pescado, legumbres, huevos y leche.
- Vitamina B2 (riboflavina): pescado, verduras verdes, huevos y leche.
- Vitamina B3 (niacina): pescado y legumbres.
- Vitamina B8 (biotina): cereales integrales y leche.
- Vitamina B9 (ácido fólico): carne, pescado azul, verduras verdes, fruta y patatas.
- Vitamina C (ácido ascórbico): verduras y frutas.
- Vitamina D (calciferol): leche, pescado y la luz del sol.
- Vitamina E (tocoferol): frutos secos y huevos.
Antes de tomar un complejo vitamínico visite a su médico para pedir consejo especializado. Las vitaminas son necesarias pero en su aporte justo, su carencia tanto como su exceso pueden ser perjudiciales para la salud.