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Bífidus para volver a ser niño

En un pequeño y delicioso yogur de 125 gramos conviven en armonía una gran variedad de fermentos lácticos vivos de nombres latinos de difícil pronunciación, tales como Streptococcus thermophilus, Lactobacillus bulgaricus, Bifidobacterium bifidum..., nombres que están en boca de todos gracias a numerosos anuncios publicitarios, aunque la realidad es que todas estas bacterias enormemente beneficiosas para nuestro organismo, viven y están en nuestro cuerpo desde que nacemos.

MONTSERRAT DE LA TORRE / UNO CONTENIDOS
bifidus.jpg - 10490 BytesLos lactobacillus bífidus son organismos anaerobios que forman parte de la microflora normal del individuo. Las bifidobacterias aparecen en gran cantidad en los bebés alimentados con leche materna y parece que además de favorecer la digestión se encargan de aumentar la respuesta inmune de nuestro organismo.

Hoy en día se sabe que el número de estas bacterias disminuye con el estrés, la mala alimentación y sobre todo la edad, de ahí el gran auge de los alimentos tipo "bio", como yogures, que contienen bífidus activo, una cepa comercializada que se introduce posteriormente en la fermentación del yogur por los lactobacilos, enriqueciendo y dando un sabor singular a este tipo de alimentos. La variedad "L. Casei inmunitas" es una cepa variante de lactobacilo que se encuentra de manera natural en el kéfir y que aumenta las defensas naturales del organismo. La "Lactobacillus acidophilus L1", es otra variante que reduce el colesterol en un 3%.

Estos microorganismos, aunque viven en nuestro cuerpo no son parásitos, simplemente trabajan en simbiosis con nosotros realizando un trabajo muy interesante y beneficioso para que nuestro cuerpo recupere la salud de cuando éramos niños. Reponer los bífidus que poco a poco vamos perdiendo es imprescindible para gozar de una buena salud.

En nuestro cuerpo también conviven otro tipo de microorganismos anaerobios que pueden ser en ocasiones patógenos, pero los bífidus no sólo no las provocan sino que protegen nuestra salud de una forma casi heroica. Los Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus bulgaricus, Bifidobacterium bifidum, Bifidobacterium longum, Bifidobacterium infantis, fabrican varias vitaminas del grupo B, B3, B6, ácido fólico y biotina, además de elaborar enzimas lácticas. Compiten con otros microorganismos produciendo sustancias antibacterianas. De esta forma nos protegen contra otras bacterias como hongos y virus dañinos para nuestra salud.

Los bífidus han demostrado poseer propiedades anticancerígenas y antitumorales, así como ser muy eficaces cuando las funciones del aparato digestivo están debilitadas. El colesterol tampoco le es indiferente a estas bacterias ya que reduce sus niveles en el organismo de una forma considerable. Asimismo protegen de la radiación y desactivan muchos tóxicos y polucionantes. Reciclan los estrógenos y reducen los síntomas del síndrome posmenopáusico.

Los bífidus también se han mostrado muy útiles en tratamientos de acné, psoriasis, eccemas, alergias, migrañas, gota, reumatismos, colitis, intestino irritable y algunos tipos de cáncer. En definitiva, regenerando nuestros bífidus podremos gozar de un sistema inmunitario a prueba de bomba, además de sentirnos más sanos y, por qué no, volviendo a ser los niños sanos y fuertes que un día fuimos.