Suscríbete gratis al boletín de Mujeractual

Dime lo que comes...

"Por sus hábitos los conoceréis", esta sería una buena leyenda para definirnos no ya sólo a nivel de comportamiento sino también por lo que comemos. Es fácil saber si comemos bien o por el contrario, nos saltamos todas las recomendaciones nutricionales para mantener una dieta equilibrada.

GRACIA ELVIRA / MUJERACTUAL
Aunque no sea fácil nos debemos proponer comer bien o no por lo menos no rematadamente mal para evitar que nuestro organismo tenga carencias de todo tipo. No abogo por una dieta estricta en la que sólo entrarían alimentos "sanos" sino que la tendencia positiva está en ir al equilibrio entre todo lo que comemos, sobre todo no sobrepasar nunca el consumo de grasas animales o de azúcares refinados que se encuentran en los dulces elaborados de forma industrial.

Ensalada

Sin embargo es complicado seguir una dieta pensada con inteligencia, porque nos marca mucho más nuestro estado anímico de cada momento y es imposible comer frutas, verduras y pan integral cuando nuestro organismo está acostumbrado a ingerir azúcares y además estamos pasando por un mal momento de ansiedad o estrés. Se trata de encontrar el equilibrio más o menos perfecto.

Somos esclavos de una publicidad machacona y a veces engañosa que nos obliga a dejar de comer algunos alimentos en favor de otros que interesa en ese momento por motivos económicos o políticos. Además de este tipo de manipulación, se da una preeminencia a tener un cuerpo esbelto y sin un gramo de grasa potenciando los productos "light" o "bio" y degradando así indirectamente alimentos de toda la vida como el pan, las patatas o las legumbres con el pretexto de que engordan. NO es cierto, estos alimentos engordan si los mezclamos entre sí al comerlos o si los consumimos en cantidades desorbitadas.

Lo mismo pasa con el azúcar, las personas que se someten a una dieta hipocalórica lo destierran por completo de sus comidas, sin saber que el azúcar es necesario para sintetizar energía para el organismo. Todo en su justa medida es correcto, no lo es pasarnos con los azúcares industriales, pero sí podemos comer algunos productos de pastelería o bollería si lo hacemos por la mañana, de esta forma nos queda el resto del día para poder quemar esas calorías consumidas a primera hora. Por supuesto se trata de un consumo racional, con esto quiero decir que hay que tomar a lo sumo una pieza al día.

No nos cansaremos de aconsejar que una buena dieta es una dieta equilibrada donde existan legumbres, patatas, frutas, verduras, frutos secos, cereales y productos lácteos. Cualquier necesidad de estos nutrientes en nuestro cuerpo puede acarrearnos diferentes tipos de dolencias.

  • No tomar leche o sus derivados genera una falta de calcio, afectando sobre todo a los huesos y a una enfermedad muy dolorosa que sufren sobre todo las mujeres, la osteoporosis.
  • Un exceso de azúcar nos puede producir caries en la dentadura y obesidad.

  • Comer demasiadas grasas nos conduce a enfermedades de tipo vascular y un alto nivel de colesterol en la sangre.

  • No consumir la suficiente fibra conlleva sufrir de estreñimiento e incluso degenerar en cáncer de colon.

  • Si notas que al hacerte una herida no cicatriza con rapidez es un indicio de una falta de minerales, concretamente de zinc.

  • Las encías acostumbran a sangrar si hay falta de vitamina C.

  • Es curioso observar que hay personas que al pasar de una situación de iluminación a otra de oscuridad tardan mucho en adaptarse a ésta, y eso puede ser un síntoma de carencia de vitamina A.