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En verano, fruta fresca

Melones y sandías son la fruta estrella del verano, sin duda refrescantes como ninguna otra, aunque no por ello debemos descuidar el consumo de otras frutas de temporada como las uvas, capaces de neutralizar los radicales libres.

YOLANDA BARBERÁN / MUJERACTUAL
Frutas de veranoAunque hoy en día podemos cultivar en los invernaderos todo tipo de frutas durante todo el año, siempre es mejor consumir las piezas de temporada, por su sabor, su aroma, y como no, su precio.

Melones y sandías
Son las frutas más refrescantes del mercado para sofocar los calurosos meses de verano. Poseen poca energía (unas 20-25 calorías por cada 100 gr), lo que las convierte en un alimento ideal para las dietas de adelgazamiento, y su alto contenido en agua además de ayudarnos a reponer los líquidos perdidos estimula los riñones para que funcionen con mayor eficiencia.

Tanto melones como sandías contienen pequeñas cantidades de hierro y potasio, lo que hace muy recomendable su consumo para aquellas personas que padezcan hipertensión; vitamina C y A, ácido fólico y fibra, lo cual hace que posean propiedades ligeramente laxantes. Además las variedades de melón naranja son muy nutritivas y ricas en antioxidantes, que ayudan a prevenir enfermedades cardiacas e incluso el cáncer.

También existe la creencia de que el melón es uno de los alimentos que pueden ayudarnos a combatir el estrés, alimentos tranquilizantes. Y por último, resulta un vermífugo muy eficaz, por lo que su consumo resultará muy conveniente en el caso de padecer de lombrices.

Uvas
Aunque la tradición marque acompañar con uvas la llegada del Año Nuevo, la temporada de las uvas se extiende desde el mes de junio hasta noviembre y existe una extensa variedad de ellas, más de 200: blancas, rojas, negras, rosadas..., y todas ellas resultan una buena fuente de potasio.

Las uvas negras y rojas son las que poseen mayor número de bioflavinoides, antioxidantes capaces de neutralizar los radicales libres, lo que quiere decir que al igual que el melón y la sandía, las uvas nos ayudan a prevenir las enfermedades cardíacas y el cáncer.

Las uvas son muy nutritivas: refuerzan, depuran y regeneran nuestro organismo. Su consumo es muy conveniente para todas aquellas personas que sufran de anemia y/o fatiga.

Antes de comer uvas hay que tener la precaución de lavarlas a conciencia, podrían tener restos de plaguicida, moho o polvo. Resulta muy conveniente ingerir las uvas con piel, ya que ésta contiene una sustancia denominada flavonoides que además de mejorar la circulación de la sangre, también actúan como antiinflamatorios sobre las hemorroides; y fibra, que nos ayuda a prevenir el estreñimiento y a reducir la absorción de grasa de nuestro organismo. Además, si comemos las uvas con piel y machacando las pepitas obtendremos un poderoso aliado contra el envejecimiento. Las pepitas de las uvas también nos ayudan a regular el colesterol, gracias a un aceite esencial que contienen.

Las uvas pasas por su parte, además de seguir siendo una fuente importante de potasio, son ricas en hierro, vitamina B y C, y fibra. Son diuréticas y resultan una buena fuente de energía, gracias a su alto contenido de azúcar natural, lo que hace de las pasas un alimento excelente para los atletas u otras personas que realicen ejercicio físico prolongado.