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Hierro: los cimientos de nuestro cuerpo

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Sin embargo, como ya hemos mencionado anteriormente, la falta de hierro afecta sobre todo a la vida de las mujeres, teniendo en cuenta los cambios hormonales y las perdidas periódicas de sangre que ésta sufre. Además, a esto hay que añadir los embarazos, la mayoría de los cuales vienen acompañados de la típica anemia de las embarazadas.

El grupo de mujeres cuya edad oscila entre los 18 y 44 años, las cuales aún tienen capacidad de ser madres, tiene una mayor necesidad de este preciado mineral. Es durante este período de la vida cuando debe cuidarse más su alimentación, para prevenir cualquier mal que pueda aparecer al comenzar a madurar, con los cambios que esto acarrea, como las enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis, la diabetes y ciertos tipos de cáncer.

Las necesidades de hierro se encuentran aumentadas, ya que requieren suplir los bajones asociados a las pérdidas de sangre fisiológicas como las de la menstruación. Además, durante el embarazo, el cuerpo de la mujer sufre una serie de cambios y esfuerzos extras, lo que conlleva la creación de un nuevo ser, y por tanto, nuestras células se resienten en estos meses de la falta de hierro. La fatiga causada por la anemia y por las tareas que conlleva el ser madre, hace que la mujer esté tensa, irritable y cansada. Una dieta rica en alimentos ricos en hierro es importante para que las mamás estén sanas y llenas de vitalidad y energía.

Una dieta rica en hierro
No cabe duda de que la manera de evitar estas carencias en nuestro cuerpo es alimentarnos bien, de una forma equilibrada. Si seguimos una dieta rica en este minerales olvidaremos por completo la apatía y la debilidad. Las carnes rojas, los pescados, cereales, legumbres, y verduras verdes tienen gran cantidad de este mineral. En cuanto a las frutas destacan las uvas y los higos, además, debemos mencionar las ostras, mejillones, frutos secos, y la levadura de cerveza entre otros.

Los vegetales contienen menor cantidad de hierro que las carnes y los pescados, y el ser humano asimila mejor el hierro de estos últimos, por ello, si nuestra dieta es más vegetariana que carnívora, debemos de tomar alimentos que contengan vitamina C, que mejora la absorción del hierro de los vegetales. Estos alimentos son, entre otros, las naranjas, el brócoli, coliflor, col, mandarina, fresa, piña, lima, limón y todos los alimentos que sean ricos en vitamina C.

Nuestro médico, si así lo creyera conveniente, puede recetarnos algún medicamento en el caso de necesitar un aporte extra de hierro, cosa que frecuentemente ocurre durante el embarazo. De cualquier forma la mejor manera de tomar hierro es siguiendo una dieta adecuada, y sobre todo equilibrada, sin carencias, teniendo especialmente presente, que la mujer es muy susceptible a los "bajones" que derivan de una alimentación deficiente.