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Los beneficios de la leche

La leche es el alimento de todos los mamíferos durante las primeras etapas de su vida. Su composición resulta muy notable, ya que la mayoría de sus componentes se sintetizan especialmente para formar parte de ella, y no se encuentran en ninguna otra parte del organismo.

NATALIA MORENO / UNO-CONTENIDOS
Leche y azúcarAsí, la lactosa, que es el azúcar de la leche, no se encuentra en cantidad significativa en ningún otro tejido, animal o vegetal. Por lo que respecta a las proteínas, sucede lo mismo; las más abundantes son también exclusivas de la leche, aunque algunas aparecen en ella transferidas desde la sangre.

Uno de los componentes de la leche es una proteína de color rojo, llamada lactoferrina. Esta proteína tiene como propiedad principal la de unir fuertemente el hierro, que es el que le da su color característico. En condiciones fisiológicas, tiene muy poco hierro unido, y es capaz de fijar el que se encuentra en el medio, de tal forma que los microorganismos no disponen de él para su proliferación. En investigaciones recientes se ha visto además que la lactoferrina también puede tener un efecto bactericida al interaccionar con la pared de los microorganismos, desestabilizándola y causando su muerte.

La leche es uno de los alimentos más completos que podemos encontrar, nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida y es una auténtica fuente de salud. Entre sus componentes encontramos vitaminas A, B, C, riboflavina y niacina, además de hierro, calcio, y proteínas. Sus principales propiedades son: su consumo habitual disminuye en un 60% el riesgo de contraer cáncer de mama, gracias a la lactosa; su contenido en calcio hace que sea indispensable para evitar la osteoporosis, tan temida sobre todo en la mujer; y su contenido vitamínico hace que su consumo habitual supla un tercio de nuestras necesidades diarias.

Yogures
Los efectos beneficiosos del yogur se ensalzan con frecuencia debido no sólo a sus propiedades nutricionales, sino también a su acción sobre la microflora intestinal, factor que actúa en la resistencia natural del individuo a las infecciones. Su consumo se recomienda en la prevención y tratamiento de la diarrea, enteritis o colitis, y se valora muy positivamente su capacidad para mejorar la respuesta del sistema inmunológico y el tránsito intestinal y para facilitar la digestividad de la lactosa. Además, algunos estudios van todavía más lejos y empiezan a esbozar que las bacterias acidolácticas (BAL) tienen un efecto protector, o al menos de carácter beneficioso, frente a determinados tipos de cáncer, además de Reducir el riesgo de resfriados. Es un alimento bien tolerado por todo el mundo. Se ha comprobado que la mayoría de las personas que no asimila la leche, puede comer yogur sin sentirse mal.

Los problemas intestinales, creados por una proliferación excesiva de ciertas bacterias pueden producir diarrea. Los lactobacilos que aporta el yogur al organismo crean los microorganismos apropiados para restablecer el equilibrio en el intestino. Por esta razón, el yogur puede ayudar en dos funciones aparentemente opuestas: mitigar la diarrea y actuar como laxante. El yogur tiene unas partículas que nos defienden de las úlceras y también protegen las paredes del estómago contra agentes nocivos, como el humo del tabaco y el alcohol. También se ha comprobado que cuando las bacterias activas del yogur llegan al intestino, actúan como antibióticos naturales de amplio espectro, reforzando, además, el sistema inmunológico del individuo. Tomar un yogur al día reduce en un 25% el riesgo de padecer resfriados y disminuye las molestias de los alérgicos.

Además de los beneficios mencionados anteriormente, también destruyen las bacterias nocivas del organismo, reduce el colesterol de la sangre, favorecen el funcionamiento intestinal y pueden prevenir el cáncer de colon.