El libro "Alquila dos películas y hablamos por la mañana. El uso de películas populares en psicoterapia" aporta algunas de las claves para aplicar un nuevo modelo de psicoterapia: la cineterapia. Se trata de recurrir a determinadas películas para que una persona en tratamiento psicológico pueda, sin excesivas dificultades, identificar cuál es su problema, se vea motivado a comunicar mejor sus emociones y logre así resolver ese problema con recursos propios.
Más de una vez nos hemos sentido identificados con el personaje de una película. También hemos reflexionado sobre asuntos que se planteaban en la ficción de una pantalla. O, simplemente, hemos decidido qué película queríamos ver según el estado de ánimo: "hoy necesito una de risa" o "quiero ver algo que no me haga pensar".
Utilizar las películas como metáforas terapéuticas es la base de la cineterapia; una corriente que ha surgido con fuerza en Estados Unidos de la mano de los dos autores de este libro, la pareja de psicólogos americanos John y Jan Hesley.
Ambos recomendaban películas a sus pacientes de manera esporádica. Pero el éxito con un paciente concreto, que consiguió identificar su problema viendo una película, les llevó a plantearse más seriamente la influencia de la ficción en los tratamientos. Cuando se dieron cuenta que algunos de sus compañeros también seguían el mismo método escribieron este libro, para que otros profesionales supieran qué película recomendar según el caso clínico que presente cada paciente. En él, desglosan una serie de películas conocidas para el público en general y señala para qué clase de conflictos pueden resultar útiles.
Películas como "Kramer contra Kramer" para padres en trámite de divorcio o con problemas de custodia, "El club de los poetas muertos" para todos aquellos que traten con adolescentes o "Apolo 13" para fomentar el espíritu del trabajo en equipo son algunas de las cintas que ambos psicólogos recomiendan. Su función es la de conectar a la persona con personajes y argumentos de la ficción. Por una parte, los pacientes perciben la sensación de que no son la única persona sobre la Tierra que padece ese problema, no se sienten solos y ven cómo otros han experimentado situaciones muy duras y han sabido afrontarlas y superarlas.