Igual que ocurre con el colesterol, el estrés no es "malo" en sí mismo, ya que cierto grado de estrés es proclive a la vida y por lo tanto a la acción. Es el exceso, como en todo, de ese estrés lo que llega a convertirse en "distress" o lo que es lo mismo en lo que se conoce como estrés o ansiedad.
Es importante que hagamos un análisis de las causas que generan y cronifican el estrés. Es habitual que aparezca en situaciones de sobreesfuerzo mantenidas en el tiempo (físicas, emocionales o mentales) y en la interpretación negativa de los hechos (lo importante no es lo que ocurre sino como lo manejo). Además, cuando concurren influencias externas favorecedoras del estrés (ambientales, familiares, laborales) o cuando se producen accidentes o hechos puntuales estresantes (divorcio, separación, pérdida de un ser querido o del trabajo).
Entre las causas expuestas, el modo atribucional, es decir la forma en que yo elijo (consciente o inconscientemente) ver el problema, determinará el daño del estrés y por lo tanto su grado de peligrosidad para la salud psicofísica. Todos sabemos que el mismo problema visto por dos personas diferentes, es tratado de formas distintas y mientras a uno no le crea efecto negativo, al otro le sume en una reacción adversa de consecuencias indeseables, que puede llegar a parecer hasta desproporcionada en relación a la causa.
Es por lo tanto el color de las gafas que me ponga lo que le dará un color u otro a mi problema, hasta el punto de llegar a desaparecer como tal problema, si elijo las gafas arco iris y soy capaz de percibir la amplia gama de colores que la vida ofrece. En otras palabras no me obceco en ver el problema desde un "efecto túnel", enfocándome tan sólo en una posible solución o alternativa. La vida está llena de posibilidades. La clave está en reconocerlas.
La llamada de alerta
El estrés siempre avisa. Lo hace a través de síntomas que llamamos "subclínicos", es decir que no dan la cara de manera clara y directa sino que son pequeños "trastornos" que nos avisan de algo anda en el "límite" y que sería bueno tomarse las cosas de otro modo, tomarse unas vacaciones o tomarse un helado con el amor de tu vida. A saber, hablamos de síntomas como: dolores de cabeza, cansancio, astenia, leve opresión en el pecho, molestias estomacales.
A veces, una persona que está cansada, en vez de escuchar al cuerpo que le alerta del estrés, se toma un complejo vitamínico más fuerte y completo y además se apunta a un Club de squash para ejercitarse por si el cansancio tiene que ver con la falta de ejercicio. Y obviamente continua haciendo lo mismo en cuanto a actividades, dieta y formas de tomarse las cosas. Si no atendemos estas pequeñas llamadas de atención, el problema se agudiza y lo siguiente es una afección más grave que puede llegar a hacerse crónica.