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Los órganos diana
Cada persona tiene una predisposición -bien congénita o creada por los hábitos de vida- en relación a un tipo determinado de afecciones físicas. Son aquellas que forman parte de la biografía médica del sujeto.
Cuando el estrés es mantenido, es decir la fase de alarma ya pasó y el estrés está instaurado, estas afecciones físicas se ceban en los órganos más débiles de la persona, que reciben el nombre de "órganos diana" porque son los que reciben los dardos del estrés. Ese órgano se enferma y si no se atiende, puede llegar al cáncer y a la muerte.
El estrés es algo mucho más serio de lo que la gente se pueda imaginar, ya que involucra todos los sistemas corporales (activación del simpático y su posterior influencia sobre sistemas respiratorio, vascular y hasta endocrino), así como el aparato psíquico (pensamiento negativo, falta de responsabilización ó estilo atribucional inadecuado a la realidad) y la falta de Inteligencia Emocional, lo que tiene como resultado el desequilibrio emocional, que a su vez actúa de reforzador de este proceso de circuito cerrado.
El estrés y la sombra
En la Psicología Profunda de Jung, también utilizada en Psicología Integral/Transpersonal se habla de la sombra, como aquellas partes ocultas que no hemos querido y/o sabido aceptar de nosotros mismos, bien por rechazo o por desconocimiento. En otras palabras, aquellas partes oscuras que no me atrevo a reconocer como mías y que voy echando a un saco que voy cargando a mis espaldas en la creencia de que no es visto por los otros.
En este tipo de acercamientos psicológicos es bien sabido que el no reconocimiento de la sombra, tiene como consecuencia la aparición de un síntoma que la sustituye, ya que es más socialmente aceptable tener una enfermedad que una "debilidad de carácter". Es mucho más aceptable presentar mi enfermedad a las personas, que presentar mi "defecto" (celos, ansiedad, miedo, melancolía, etc.).
Cuando somos capaces de enfrentarnos al síntoma desde una conciencia de aprendizaje del lenguaje del cuerpo, la causa incluso desaparece y la armonía regresa a mi persona completa. Si el síntoma se acalla con una pastilla sin indagación o reconocimiento alguno, regresará hasta que se le escuche, incluso más allá de la muerte. Y así lo hará como karma en diversas manifestaciones físicas.
¿Qué hacer?
Lo primero ser conscientes de abrir nuestro corazón y por lo tanto nuestro oído interno a escuchar lo que el cuerpo quiere decirnos. Lo siguiente darnos cuenta de qué tipo de actitud tengo ante la vida, puesto que depende de cómo me la tome. Y después empezar a tomar medidas. Hay que llevar una respiración adecuada, una dieta equilibrada, expresar libremente las emociones (aprender a decir "no" ó "si" y a expresar enfado o desacuerdo), eliminar "pensamientos irracionales" (no acordes con la realidad ó no proclives a la evolución personal) y llevar a cabo métodos de relajación, meditación y ejercicio adecuado.
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No te dejes arrastrar por el estrés
En forma contra el estrés