|
|
 |
Cuando se acaba lo bueno y todo vuelve a ser igual que antes, aparece el "síndrome postvacacional"

|
Coincidiendo con la finalización de las vacaciones y la incorporación al trabajo y otras actividades de la vida cotidiana, muchas personas padecen una serie de trastornos de naturaleza física y mental que afectan la salud y limitan sus capacidades. |
GABINETE DE COMUNICACIÓN / AL-ANDALUS
Es lo que se ha venido a denominar "síndrome postvacacional", que se manifiesta a través de diversas alteraciones orgánicas, intelectuales y emocionales, con síntomas muy variados, pero con algunos rasgos comunes como apatía, inadaptación al trabajo y debilidad generalizada. Lo habitual es que estos síntomas desaparezcan pasados unos días, aunque algunas veces se alarga por tiempo indeterminado.
¿Cómo podemos reconocer que nos encontramos en presencia del síndrome?
Existen una serie de síntomas o alteraciones que pueden hacernos sospechar la presencia del síndrome, aunque será el conjunto de ellos, más que la presentación aislada de cada uno, lo que nos ayude a confirmarlo, diferenciándolo de otros trastornos que, en todo caso, conviene destacar.
Coincidiendo con la vuelta de vacaciones pueden presentarse
- Debilidad generalizada, con dolores musculares, fatiga ante esfuerzos menores y pérdida de fuerza y apetito.
- Molestias estomacales, con náuseas, sensación de nudo en el estómago, y otras de diversa localización como sensación de ahogo, extrasístoles (palpitaciones), taquicardias...
- Dificultad para dormir por la noche y somnolencia a lo largo del día.
- Dificultad de concentración y rechazo al trabajo: variadas sensaciones de desidia, hastío y sensación de angustia, que puede llegar a limitar o anular la capacidad de ejecución de tareas y para la decisión.
- Habitualmente, cambios de humor continuos, con irritabilidad, e incluso agresividad (aumentan las discusiones y discrepancias con los demás). Otras veces, tendencia a la depresión (tristeza, abatimiento, melancolía...).
- Sentimiento de desagrado y visión negativa de lo que acontece a su alrededor y en la resolución de los problemas (todo le parece mal y difícil de superar).
¿Dónde podríamos encontrar las causas del síndrome?
El hecho de que el trastorno aparezca al incorporarnos a nuestras actividades cotidianas, inmediatamente después del periodo de vacaciones, nos hace pensar que puede estar relacionado con la alteración del ritmo de vida y el cambio brusco que representa para el "biorritmo" o reloj interno que va marcando y regulando el funcionamiento de nuestro organismo, de acuerdo con los estímulos y vivencias en las que se desenvuelve: periodos de actividad, sueño y descanso, horarios para comer, acostarse y levantarse...
|
|  |
|