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La gestión del tiempo

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Existe la percepción generalizada de que nuestro tiempo profesional está sobrecargado, de manera que difícilmente podemos cumplir con todas nuestras obligaciones de forma satisfactoria. Esta situación deriva en un desbordamiento de nuestras funciones profesionales, las cuales acaban devorando nuestro tiempo personal. |
REDACCIÓN / ABAI WORLD / TECNOESTÉTICA
Cuando esto ocurre aparecen disfunciones en nuestro equilibrio personal tales como la ansiedad y el estrés, nuestra capacidad de disfrutar de la vida se resiente, y en consecuencia, nuestra motivación y predisposición a pensar en positivo se ven disminuidas.
Dado que el tiempo es un recurso no expandible y escaso, la única solución que nos queda para mantener el control sobre nuestras vidas es gestionar mejor el tiempo.
No hay dos personas que tengan exactamente la misma idea de lo que constituye la gestión perfecta del tiempo. La idea final es simplemente ver si tu relación con el tiempo es buena, si te permite responder a tus obligaciones profesionales, disfrutar de la compañía de tus seres queridos y cuidar bien de tu activo más importante: la salud.
Estudios sobre las causas del estrés demuestran que la inadecuada gestión del tiempo de trabajo es una de las principales razones de esta disfunción.
Existen varios modelos sobre cómo gestionar el tiempo; detallaremos aquí una serie de principios básicos que se pueden aplicar a una gran variedad de circunstancias:
- Planifica por adelantado
Todo el tiempo que le dediques a esa tarea merece la pena. Pero no consiste sólo en crear una buena planificación o programa, debes ser capaz de llevarlo a cabo. Esto supone ser preciso sobre la realidad diaria de tu trabajo y el resto de responsabilidades, contar con las interrupciones, conflictos y retrasos habituales.
- Programa actividades de ocio
Los mejores planes de gestión de tiempo te acompañan durante toda la vida, no sólo durante tus horas de trabajo. Intenta programar periodos de tiempo dedicados a la familia, amigos, hacer ejercicio, intereses o proyectos especiales, en vez de dedicarles "el tiempo que quede" después de la rutina habitual.
- Promete menos y cumple más
Es una buena idea sobrestimar el tiempo que piensas que te va a llevar un trabajo para, primero, asegurarse el cumplimiento del plazo incluso si hay que enfrentarse a retrasos imprevistos y segundo, sorprender positivamente a tus clientes, compañeros y familia, terminando antes de lo previsto.
- Divide los trabajos grandes en tareas manejables
Dividiendo un trabajo enrome en pasos manejables, estableciendo un horario para llevar a cabo cada paso y reduciendo paulatinamente el alcance del proyecto, se puede conseguir cualquier cosa y con menos estrés que si se pretende hacerlo todo a la vez.
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