Dos son las teorías que tienen un gran peso entre los especialistas del tema, la primera defiende que el envejecimiento es debido al gasto energético que utilizamos diariamente para las funciones vitales de nuestro cuerpo, por tanto, a menos gasto más longevidad.
La segunda estaría basada en la herencia genética, o sea, son los genes quienes mandan en el tema, unos genes responsables del deterioro del organismo que van acumulándose a lo largo de la vida y que provocan las enfermedades y la degradación de las células.
Al margen de teorías, en lo que sí están de acuerdo la mayor parte de los gerontólogos es que hay factores externos que influyen mucho en la forma y el tiempo de envejecer:
- La dieta que hayamos seguido durante toda la vida.
- Tomarse la vida con optimismo.
- Evitar el estrés.
Dieta recomendable
Y es cierto, para muestra un botón, el país donde existe una esperanza de vida más alto es en Japón, donde el número medio de años de vida ronda los 80 y es un país donde se consume mucha verdura fresca, pocas grasas y el famoso té verde, poderoso antioxidante celular.
Se recomienda comer con mesura, o sea comer poco, así reducimos el gasto energético que se utiliza para metabolizar los alimentos y la energía que se utilizaría para limpiar el organismo de restos, se deriva a la regeneración celular.
En la dieta deben estar siempre presentes las verduras y hortalizas crudas, las frutas, cereales integrales y las legumbres que son portadoras de proteínas más fácilmente digeribles que las derivadas de las carnes.
Hay alimentos específicos que debemos tomar, son aquellos que poseen un alto nivel de antioxidantes, entre ellos están la coliflor, la col, el brócoli, las espinacas (mejor crudas) y las verduras y frutas de colores rojos y naranjas.
Hay hierbas que poseen también enormes cantidades de antioxidantes en sus hojas, algunas de ellas son el tomillo, el romero o la menta. Pueden tomarse utilizándose como condimentos en las comidas o en forma de infusión.
Un cierto talante
Son más longevos aquellas personas que son capaces de tolerar a los demás, que se toman la vida con más optimismo. Los médicos confirman que los enfermos que presentan una posición más optimista frente a la enfermedad aceleran su recuperación.