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YOLANDA BARBERÁN / MUJERACTUAL Muchas de estas terapias son sobradamente conocidas, como el masaje, la osteopatía o la hidroterapia, mientras que otras son menos conocidas por el público, como las que a continuación pasamos a describir. Rolfing
Sus estudios están basados en que los músculos trabajan a pares, por lo tanto si uno se contrae, el opuesto se relaja y estira, aunque cuando ambos están relajados siempre existe cierta tensión, es lo que denominamos tono muscular. Pues bien, cuando permanecemos en pie, si todo va bien, nuestros músculos no necesitan tensarse demasiado para mantener dicha posición, sin embargo, cuando por los motivos que sea mantenemos una posición incorrecta y esta se repite en el tiempo, nuestros músculos estarán más contraídos de lo normal, y tanto ellos como sus fibras y los ligamentos irán perdiendo flexibilidad, se endurecerán e incluso en posición de reposo se hallarán más contraídos de lo que debieran. El Rolfing alivia los dolores muscoloesqueléticos provocados por las malas posturas, para ello realínea el cuerpo relajando los músculos, separando y estirando el tejido conjuntivo que los envuelve. Cualquier área dolorosa de éstos que presente nódulos se masajea y pellizca hasta conseguir liberarla de la tensión acumulada. Técnica Heller
La técnica Heller además del masaje también utiliza una serie de ejercicios destinados a reeducar el cuerpo; y el diálogo, para que el paciente tome verdadera conciencia de sus sentimientos, pues esta técnica cree en la interacción existente entre cuerpo y mente, por ejemplo: el estrés puede afectar los tejidos corporales. Diversos estudios indican que esta técnica ayuda a mejorar la postura y la flexibilidad, reduce la tensión muscular y propicia la relajación. Método Feldenkrais
Al igual que en el caso anterior, el método Feldenkrais es una terapia preventiva. Feldenkrais afirmaba que de pequeños nos movemos de manera natural, pero con el devenir de los años adquirimos hábitos incorrectos que nuestro cerebro acepta como buenos, por lo que para corregir los malos hábitos hay que proceder a la reprogramación del cerebro. Esta reprogramación se llevará a cabo mediante el aprendizaje de una serie de movimientos fáciles y fluidos basados en los movimientos más cotidianos. Estas enseñanzas suelen realizarse en grupo, y se ha demostrado su eficacia para mejorar la postura y la flexibilidad, de hecho algunos médicos utilizan este método como forma de rehabilitación.
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