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Agua que no has de beber...

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A pesar de ser un país semiárido, España ostenta el dudoso título honorífico de ser el segundo país de la Unión Europea que más agua consume por habitante y año, solamente superado por Italia. Mientras tanto, en el mundo más de 1000 millones de personas carecen todavía de acceso directo a agua limpia y salubre y más de 1700 millones no disponen de redes para poder sanear sus aguas fecales. La UNESCO ha dado ya la voz de alarma advirtiendo de que en 15 ó 20 años la escasez de agua será el principal problema ecológico y político de la Humanidad. Y es que si no hay agua, no hay vida. Más claro... el agua. |
TONI RUIZ / MUJERACTUAL
Cuando unos amigos me invitaron recientemente a su recién estrenada casa de las afueras, no pude salir de mi asombro. Con solo girar el mecanismo de unas palancas podían obtener agua para regar las plantas del jardín, para mantener el césped -un lujo prohibitivo por estos pagos, dicho sea de paso- y también para llenar la piscina. Si a esto le sumamos el agua que necesitan para beber, limpiarse los dientes, bañarse, etc.; podremos deducir que el gasto en agua puede ser de escándalo.
Algo parecido sucede en Estados Unidos, donde una familia con casa en una urbanización viene a gastar una media de 3000 litros de agua diarios, mientras que en Kenia por ejemplo, un niño ha de caminar varias horas a diario hasta llegar a un pozo para ayudar a su madre a llevar a casa un par de cántaros de agua. Sin embargo, ellos la usan para sus necesidades más imprescindibles como beber, lavarse las manos y la cara, y para cocinar y lavar los recipientes en los que comen. Como puede verse, se trata de un paisaje nada bucólico si lo comparamos al de la familia americana, o británica, o española.
El anterior Secretario General de Naciones Unidas, Butros Gali ya incidió en este tema a finales de los 80, asegurando que el problema del agua constituiría la fuente de conflictos del futuro. Así ha sucedido ya en el contencioso que enfrenta a los palestinos con los israelíes, donde uno de los temas principales de la agenda lo constituye el control de enclaves estratégicos de aporte de agua. La Cruz Roja, en un informe de 1995 también alertó de que en época de guerra, la destrucción de los canales de distribución del agua mataba a más personas, que las propias armas convencionales.
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