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Hacia una cultura del ahorro de agua
Más allá del valor estratégico que puede tener el agua y de las posibles rivalidades que comporta en ocasiones su tenencia o no, debemos convenir que todavía no hay una cultura del ahorro del agua en nuestro país. España es uno de los países que más agua consume y ello es posiblemente, debido a que somos uno de los 20 países del mundo con más cultivos de regadío. Casi una quinta parte de nuestras tierras agrícolas son de regadío que suponen el 80% del consumo nacional de agua. Y aquí radica uno de los males endémicos de este país. Cierto es que a título individual uno en la intimidad de su casa, puede contribuir al ahorro del agua con los ya famosos consejos de cerrar el grifo mientras nos cepillamos los dientes, ducharse en vez de bañarse o poner a funcionar el lavavajillas y la lavadora sólo cuando estén llenos.
Pero también se hace necesaria una modernización de los trabajos agrícolas que pasa por la conversión de los riegos por inundación en riegos por goteo, un mejor aprovechamiento de las aguas subterráneas y también una política decidida desde la Administración para llevar adelante ese Plan Hidrológico Nacional que aparece y desaparece según las necesidades coyunturales. Ciertamente, algunas de las medidas propuestas más arriba se escapan a nuestras buenas intenciones.
Pero de la misma manera que vamos aprendiendo poco a poco a separar las bolsas de basura en nuestras casas y hemos visto aparecer los diferentes contenedores de residuos en nuestras calles, también hemos de poner nuestros cinco sentidos en tener sumo cuidado con un bien tan escaso como es el agua. Para ello basta con recordar que el goteo de un grifo a una gota por segundo, supone un desperdicio de 30 litros de agua al día, que lavar los platos sin cerrar el grifo supone un derroche de 100 litros de agua, o por ejemplo, que con el agua que se pierde si dejamos el grifo abierto mientras nos lavamos los dientes o nos afeitamos, nos podríamos duchar. Y es que el consumo medio por hogar en España, supera los 325 litros de agua diarios, cantidad que podría reducirse a la mitad sin perder absolutamente nada de nuestra calidad de vida.
Consejos para un uso adecuado del agua
- Cepillarse los dientes o afeitarse sin mantener el grifo abierto.
- Ducharse en lugar de bañarse. Se ahorran 50 litros.
- No dejar el grifo abierto mientras se friega la vajilla.
- No usar el inodoro como cubo de la basura.
- Utilizar lavadoras que permitan ajustar el uso del agua según la cantidad de ropa, que reutilicen el agua del aclarado y tengan un programa económico.
- Reparar inmediatamente cualquier grifo que gotee.
Por último, es importante recordar que existen reductores del caudal que instalados en la ducha y en los grifos suponen un ahorro del consumo habitual de hasta un 50%. Son unos mecanismos que reducen el caudal mezclando aire con el agua obteniendo una cierta pulverización del agua, sin que nosotros percibamos que salga menos agua. También existen cisternas de ahorro en las que no es necesaria la descarga total, se trata de cisternas de capacidad reducida (de 6 a 4 litros) que permiten la doble descarga, una completa y otra corta o incluso las hay de descarga interrumpible.
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La contaminación del agua