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Humedales españoles

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De este modo, el Guadiana se convierte en una lengua verde que corre serpenteante, hasta que vuelve a emerger a unos quince kilómetros al norte de las Tablas. Cuando el Guadiana regresa a la superficie forma unas pozas profundas y redondas; son los "ojos" del Guadiana que dan nombre a la población cercana, Villarubia de los Ojos.

El parque se compone de cinco elementos paisajísticos que, en conjunto, conforman un ecosistema único. En primer lugar, se pueden contemplar los frondosos juncales que sirven de cobijo a numerosas especies de aves que nidifican entre ellos. Más adelante, se alza el masiegal, un terreno más elevado compuesto de barro y fango sobre el que crecen numerosos arbustos.

Otro elemento del paisaje de Daimiel es el de las vegas, unos pequeños valles muy fértiles gracias a la gran cantidad de substratos y sedimentos que aquí se asientan, tras haber sido arrastrados por las aguas de estos cuatro ríos.

La sequía y la degradación de este ecosistema debido a la acción humana ha provocado que muchas de las especies que habitaban las Tablas de Daimiel hayan emigrado a otras zonas o, simplemente, hayan desaparecido. Además, vertidos como el de hace unos años han contribuido a su deterioro.

Cuando las aguas alcanzan un buen nivel en las Tablas acuden varias colonias de patos silvestres y patos de cresta roja para anidar allí. También son el hábitat eventual de algunos patos marinos y del pato ferruginoso. Sin embargo, las sequías y la degradación de la zona hacen que cada vez sea más difícil avistar estas especies en la zona. La zona del masiegal alberga a poblaciones de zorro rojo, jabalí y nutrias, hoy muy diezmadas.

Las Marismas del Odiel
Este paraje natural de casi siete mil hectáreas, situado dentro de la ciudad de Huelva, es famoso por su importante colonia de flamencos que forman compactos grupos que tiñen de rosa y blanco el paisaje de estas marismas.

Las Marismas del Odiel

La cercanía del parque de Doñana, a unos 120 Km de las marismas del Odiel, ha restado fama e importancia a estos humedales. Sin embargo, la gran variedad de aves que acuden a este humedal y la belleza de su paisaje convierten a esta zona en una de las importantes de Europa en cuanto a riqueza faunística y medioambiental.

Las marismas del Odiel destacan también por la salinidad de aguas, que hacen que esta agua sean visitadas por igual por aves acuáticas marinas o de agua dulce. Estas salinas fueron durante mucho tiempo uno de los recursos económicos más importantes de esta región y se deben a las mareas atlánticas que irrigan estas tierras y que llegan a alcanzar los cuatro metros de altura.

La salinidad de esta agua es una de las causas, junto al hecho de que estas marismas no se secan durante el verano, de que los flamencos prefieran estas marismas para anidar antes que las del cercano parque de Doñana. Estas aves llegan en bandadas de varios miles de ejemplares desde África para construir sus nidos en la Laguna de Aljaraque.

En pleno corazón de las marismas del Odiel se encuentran las lagunas de las Salinas de Bacuta, un lugar privilegiado para la observación de aves, si bien es necesario pedir permiso a los administradores del paraje para poder acceder a esta zona. Esta regulación es necesaria para impedir que durante las temporadas de nidificación y cría las ves se vean molestadas por los visitantes.

Estas marismas han logrado resistir como una de las reservas de vida silvestre más importantes de Europa, gracias a sus colonias de flamencos, espátulas y garzas purpúreas. Sin embargo, sobre ellas se cierne la amenaza que supone competir en espacio y dotaciones económicas para su conservación y desarrollo con el cercano puerto, las extensiones agrícolas de la zona y la industria del salinar.