El peligro de extinción que tienen los lobos es toda una realidad. |
El río Duero es, en la península, la frontera que marca una realidad bien distinta entre las manadas de lobos que viven al sur de este río y las que lo hacen al norte. Se trata de dos poblaciones diferenciadas. Al sur del Duero el lobo se encuentra en una situación preocupante de franco declive. Sin embargo, al norte del río podemos encontrar ejemplares en toda la Cordillera Cantábrica y en las mesetas altas de Burgos, Zamora, León y Valladolid. Un dato importante es que la mayor concentración de lobos del sur de Europa está en la sierra de la Culebra, en la provincia de Zamora, y en las proximidades del lago de Sanabria, donde este animal se encuentra en un estado salvaje absoluto.
Actualmente, la legislación sobre el lobo es diferente en la Península. Al sur del Duero está totalmente protegido, mientras que en el norte su estado legal depende de cada comunidad autónoma.
El enemigo a batir
Los ganaderos, en la actualidad, se cuestionan qué utilidad tienen los lobos. Hace ya algunas décadas los lobos fueron mantenidos a raya por la implacable actuación de unos alimañeros que, con el incentivo de modestas gratificaciones que ayudaban a sanear su precaria economía, se convirtieron en sus mejores aliados. Eran los loberos. Hoy este oficio ha perdido su razón de ser, aunque en algunos pueblos de Castilla y León quedan ancianos que nos puedan contar las andanzas de estos benefactores de la economía ganadera.
El lobero estaba especializado en la colocación del veneno o de los cepos, en el expolio de las camadas de la loba o en el disparo certero. Con la piel del lobo cazado, los loberos emprendían una peregrinación de pueblo en pueblo, recabando de los ganaderos el pago a su eficaz intervención.
El estudio del lobo
El estudio del lobo para conocer sus costumbres y sus movimientos está realizándose, en la actualidad, en la meseta castellana, en manadas residentes en las provincias de Zamora y Valladolid. Gracias a esta investigación se están obteniendo datos de gran interés sobre su dispersión, sobre la perniciosa influencia de las autovías y sobre la vida social de estos lobos esteparios.
Para realizar la investigación hay que capturar a un ejemplar, anestesiarlo y colocarle en el cuello un collar que lleva un radiotransmisor que permite tener localizado al lobo. Después de colocado el collar se suelta al lobo para que siga con su vida particular, que es observada con atención e interés por los investigadores.
Y es que esta especie, que como ya sabemos, está en grave peligro de extinción, cuenta con el apoyo de diversas asociaciones que se ocupan de la conservación y estudio de este mamífero. Un mamífero que ha sido el protagonista de numerosas leyendas que aún perviven en muchos de los pueblos españoles.