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La crueldad no es elegante

La peletería es cruel e innecesaria. Los animales son seres con un sistema nervioso como el tuyo y el mío, con la completa capacidad de sentir, de sufrir y de disfrutar. Por este motivo, deben tener el derecho a vivir de un modo acorde con tales capacidades. Ello implica el reconocimiento de su derecho a la vida, y a que esta vida la puedan llevar adelante en sus medios naturales, sin que les ocasionemos padecimientos y sin que coartemos su libertad. De este modo, enjaularles y matarles para sacar provecho de ellos, como si fueren meros recursos a nuestra disposición, es un acto inmoral, para el que no hay excusa posible.

PIEL ESPAÑOLA / IMAGEN ECOLOGISTAS EN ACCIÓN
La industria peletera supone explotación y muerte de miles de animales, que viven encerrados en granjas en pequeñas jaulas en condiciones antinaturales, hasta que alcanzan el tamaño suficiente y reciben la muerte. A continuación te exponemos algunos ejemplos.

Campaña contra el uso de pieles

El visón

    Vive al lado de arroyos y ríos. La industria peletera los mantiene en jaulas de 40x40x50 cm., por lo que su movimiento se reduce; apenas pueden darse la vuelta. El estrés del cautiverio les vuelve locos y suelen autolesionarse y comerse a sus crías. Finalmente, las hembras son manipuladas para ser más fecundas, con el resultado de que el 20% de las crías mueren.

    Tipo de muerte: Retorcerles el cuello manualmente. Asfixiarlos, encerrándolos en una caja e introduciendo monóxido de carbono. Esta es una muerte lenta que dura 30 minutos. Inyectarles un narcótico directamente en el corazón (esperando acertar a la primera).

El zorro

    El zorro tiene un territorio de caza de 20 a 50 Km. cuadrados, pero en una granja peletera sólo dispondrá de una jaula de malla metálica de 0'6 m2. Estas condiciones tan contrarias a su naturaleza provocan tanto estrés en estos animales que muchos se niegan a comer, dan vueltas incesantes, e incluso, llegan a comerse el rabo hasta el hueso.

    Tipo de muerte: existen tres técnicas para no dañar la piel, se cuelga el zorro del cuello con un gancho; se le introduce un electrodo en la boca y otro en el ano con una barra metálica que suele atravesar las paredes del intestino, después se le electrocuta; se cuelga al zorro boca abajo y se le golpea en la cabeza con un mazo; se recurre a la larga agonía del monóxido de carbono.

    Para aumentar las camadas, la industria peletera se sirve de manipulaciones hormonales. Con una descarga eléctrica se consigue semen del macho, que será inyectado en las trompas de la hembra. Convertidos en máquinas reproductoras, los animales sufren un total desequilibrio y descalcificación. La chinchilla por ejemplo pierde sus dientes y tras múltiples camadas se les mata.


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