Suscríbete gratis al boletín de Mujeractual

Lance Armstrong, ganador del Tour y del cáncer

(página 2/2) ... viene de

Superar la enfermedad
Pero a finales de 1996 todo se vino abajo: un miércoles se le diagnosticó cáncer testicular y el jueves pasaba por el quirófano donde le extirparon el tumor maligno. El lunes siguiente anunció su enfermedad en una conferencia de prensa e inició el tratamiento de quimioterapia. Luego descubrió que el cáncer se había extendido a los pulmones y, poco después, que también se hallaba en su cerebro. Parecía el fin.

Sin embargo, Armstrong no se dio por vencido y se dispuso a luchar con todas sus energías. Tomó el control de la enfermedad, estudiando y asimilando toda la información que le llegaba sobre el cáncer de testículos. También se entrevistó con los más prestigiosos especialistas norteamericanos. Después de analizar las diversas opciones, se decidió por el hospital de la Universidad de Indiana, donde se hallaba el único centro oncológico que le proponía un tratamiento que, si tenía éxito, no ponía en peligro su capacidad pulmonar o, lo que es lo mismo, su vida ciclista.

Armstrong regresó al quirófano para que le extirparan los tumores del cerebro. Pasó por cuatro ciclos de sesiones de quimioterapia en tres meses. Perdió cabello y cejas, su médula ósea se vio atacada, al igual que los músculos, los dientes y otras partes de su cuerpo, quedando expuesto a todo tipo de infecciones. En el libro que escribió tras ganar su primer Tour, hablando del sufrimiento en la escalada a un puerto de primera categoría, dice: "Sentí dolor mientras seguía subiendo, pero también regocijo al ver lo que podía hacer con mi cuerpo. Correr y sufrir es duro, pero no es lo mismo que estar tumbado en la cama de un hospital con una sonda metida en el pecho, con el platino quemándote las venas y vomitando las 24 horas del día, cinco días de la semana"

El 13 de diciembre de 1996 acabó las sesiones de quimioterapia y lentamente regresó a la vida. Los análisis empezaron a ser favorables. Un año más tarde anunció su regreso a la competición para la temporada 1998. Aunque se ofreció a todos los equipos europeos de élite, nadie se atrevió a contratarle. Su anterior equipo, el grupo francés Cofidis, le había rescindido el contrato en pleno tratamiento de quimioterapia alegando que "podríamos citarle para una revisión médica y no la superaría". Finalmente el US Postal se decidió a apostar por él, mientras Lance iba recomponiendo su organismo. Así descubrió una de las "ventajas" del cáncer: le permitió rehacer su cuerpo por completo, recuperando la potencia anterior pero con un peso inferior. Antes parecía un jugador de fútbol, con un cuello grueso y un desarrollado torso, lo cual contribuía a su potencia sobre la bici; pero ese mismo peso se convertía en un lastre en la escalada de montañas. Ahora estaba casi demacrado y esa ligereza de peso es otra cualidad en este deporte.

El resto es la preparación hasta llegar a ser uno de los mejores ciclistas de la actualidad. En el libro "Mi vuelta a la vida" Lance Armstrong cuenta la etapa de su vida que va desde que se le detectó el cáncer hasta su primera victoria en el Tour. Ha sido editado por RBA Integral y está a la venta en España desde julio de 2000.