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¿Qué se puede hacer para combatir el estrés?
Conocer a un buen psicólogo e imponer un cambio en tu vida.
¿En qué ha cambiado la familia actual?
En realidad es muy parecida a la que ha habido siempre. La familia no se elige, a veces te sale bien y otras no. Uno no puede cambiar de madre o de padre. Lo que sí funciona bien, casi siempre, son los amigos, porque no son para siempre y, si lo deseas, los puedes cambiar.
¿Qué es lo más importante para usted?
¿Más que el amor?
Mucho más, porque sin libertad es imposible que haya amor.
¿Cómo le gustaría que fuera el próximo siglo?
Más justo, que no hubiera una medicina o una educación para pobres o para ricos, me gustaría que las clases se hubieran extinguido.
¿A qué mujeres, a lo largo de la historia, admira más?
No puedo ni quiero opinar de aquellas a las que no he conocido. Admiro a muchas mujeres cuyos nombres no están, ni estarán, escritos con mayúsculas en los manuales de historia.
¿Cómo ha cambiado la vida de las mujeres en estos años respecto a otras épocas?
No creo que se pueda generalizar, aunque el cambio tampoco ha sido tan radical. La mujer que puede viajar y tiene dinero ha viajado toda la vida. Sigue existiendo un sentimiento muy fuerte de propiedad afectiva entre los seres humanos.
¿El aprendizaje de la vida no le parece un poco duro?
Todo depende de si te gusta el hecho de aprender. Si uno quiere recibir todos los palos y justificarse diciendo que tiene mala suerte... Lo que quiero decir es que se aprende de todo lo que uno quiere aprender y eso es una gozada. Estás más seguro de ti mismo y eso te permite obtener criterio para rechazar lo que te parecen tonterías, lo que más se empeñan en que aprendamos, las enormes mentiras con origen, principalmente, en las religiones, que te marcan durante mucho tiempo y de las que es muy difícil desprenderse.
Juana Ginzo es actriz de radio y tiene una larguísima carrera desde los años cuarenta. Nació en Madrid en 1922 y se ha dedicado con entusiasmo al mundo de la radio. Ha recibido varios premios Ondas como actriz de radio.
Usted empezó a trabajar en los cuarenta. ¿Cómo era la situación de la mujer?
Ya había oficinistas y actrices, desde hace más de trescientos años.
¿Se encontró con algún caso de machismo?
Me lo encontré y me lo encuentro. Pero también entre las mujeres.
¿Es usted feminista?
Soy una feminista que cree que como no arreglemos las cosas entre hombres y mujeres no arreglamos nada. A mí no me gusta el encorsetamiento que impone el rol del hombre ni el de la mujer. Me gustaría que fuéramos personas primero, y distribuyéramos el trabajo según la habilidad de cada cual.
¿Qué tiene el mundo de la radio que la tiene atrapada desde hace años?
Es el mundo más hermoso para mí, estoy enamorada de la radio.
¿Ha cambiado mucho la radio desde que usted empezó hasta ahora?
Soy muy crítica con lo que amo. Ha cambiado en la forma de hacer las cosas y, también, en el concepto que algunos tenemos sobre la radio. Ahora se tiende a hablar mucho y a no decir nada.
¿Por qué decidió dedicarse a la interpretación?
Porque me gusta el cine con locura. Soy de una generación que tuvo ofertas de ocio y cultura distintas, lógicamente, a las de hoy en día, y una de ellas era el cine, al que yo he sido una gran aficionada.
¿Cómo recuerda aquella época?
Maravillosa. Durante la Segunda República vivimos años estupendos y bastante libres... una época sin censuras.