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Alfred Hitchcock: el maestro del suspense

Si el rostro de Einstein nos remite al genio de la ciencia por antonomasia, el perfil de Hitchcock se identifica con genialidad cinematográfica. Él se encargó de que su característica silueta con la que firmaba las películas diese la vuelta al mundo. Sus manipuladoras -en el buen sentido de la palabra- e inquietantes tramas, que jugaban con el espectador, eran los trucos preferidos de este mago. Lo imprevisible era el adjetivo que podría calificar a este gran director.

NURIA LÓPEZ / UNO CONTENIDOS
Alfred HitchcockAlfred Joseph Hitchcock, hijo de un comerciante de aves al por mayor, nació en Leytonstone, al este de Londres, un 13 de agosto de 1899. Desde niño, le gustó recorrer la ciudad y a los ocho años conocía todas las líneas de autobús londinenses y había explorado todos los malecones y puntos de embarque de los muelles. Uno de sus juegos favoritos consistía en seguir los movimientos de la flota mercante británica.

Sus padres eran católicos practicantes y se aseguraron que su hijo tuviera una adecuada educación con los jesuitas. Una vez, siendo niño, hizo algo que su padre desaprobaba y éste le dio una nota para que se la entregase al jefe de la comisaría de policía. El oficial leyó la nota y encerró a Alfred en una celda durante diez minutos. Desde entonces, Hitchcock desarrolló una fobia absoluta a los policías y a las comisarías, un temor que ha quedado de manifiesto en muchas de sus películas.

Hitchcock se incorporó al mundo laboral como evaluador en una compañía telegráfica. Pero un día, enterado de que la "Famous Players-Lasky Company" proyectaba abrir unos estudios en Londres, Hitchcock se puso a trabajar en lo que Walter Wanger definió como "una idea peculiar". Convencido de que los títulos de crédito de las películas eran atroces, decidió dibujar algunos y enseñárselos a los nuevos productores. Trabajó durante cinco días, dibujando artísticos títulos de cabecera utilizando los nombres de la primera producción anunciada, "The Sorrows of Satan", para confeccionar los diferentes cartones de los créditos.

En este nuevo trabajo, en el que Hitchcock podía meter la cabeza en el mundo del cine, añadió dibujos simbólicos a los otrora desangelados rótulos. Se trataba de algo novedoso que llamaba la atención. En 1923 ya escribía guiones para Gainsborough Pictures, en Islington, y ese mismo año pudo ver su nombre como director artístico en los títulos de crédito de "Woman to Woman". Eso ocurrió a consecuencia de haber dirigido una comedia llamada "El número trece", sobre las clases humildes londinenses. La estrella, Clare Greet, aportó algún dinero al proyecto, pero, al parecer, no fue suficiente y la película no llegó a terminarse. Hitchcock regresó entonces a "Famous Players-Lasky", para convertirse en codirector de "Always Tell Your Wife" cuando el realizador titular se puso enfermo y no pudo concluir el rodaje. Esa fue su primera oportunidad.

Le pidieron que dirigiera "El jardín de la alegría", que sería su primera película como director en solitario. Tenía que rodarse en Munich, con un presupuesto de 50.000 dólares, y Hitchcock se llevó a Alemania a los actores y al equipo técnico. Durante la filmación los productores telegrafiaron: "Vuelva a casa. Utilice decorados". Pero el novel consiguió concluir la película antes de regresar.

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