Su vida
El origen gaditano de sus padres ha sido determinante para explicar la pasión por el flamenco de Alejandro Sanz. Su padre, natural de Algeciras, fue representante de algunos artistas e incluso llegó a grabar algún disco con el grupo de boleros "Los tres de la bahía".
A los siete años aprendió a tocar la guitarra española que le regalaron sus padres, pero sin embargo él estaba convencido en aquella época que en el futuro sería zapatero. Hasta los trece años vivió en el barrio madrileño de Pueblo Nuevo y era un chaval con muchas inquietudes interiores. Las vivencias más intensas en su infancia fueron en Andalucía, donde iba cada verano y sus primeros recuerdos están enmarcados en Alcalá de los Gazules, el pueblo de su madre.
Cuando tenía trece años, la familia se trasladó a vivir al barrio de Moratalaz de Madrid, donde se convirtió en el clásico chico de barrio con pandilla habitual, pero con la guitarra siempre a cuestas, intentando todo el día interpretar temas de Paco de Lucía cantando por las calles. Sus dos canciones favoritas en aquella época eran "Pongamos que hablo de Madrid", canción que hizo famosa Joaquín Sabina, y "Déjame", del grupo madrileño "Los Secretos". Alejandro Sanz hacía versiones de estas canciones y se las cantaba a los chicos y chicas de su barrio.
El cantante madrileño cursó estudios de BUP, y cuando realizaba los de oficial técnico administrativo en una academia de la Puerta del Sol conoció al productor Miguel Ángel Arenas. Además de sus estudios, seguía preocupándose por su gran pasión, la música, y tomó clases en el Taller de Jazz de Madrid. Después de colaborar en algunos temas de Paco de Lucía y Tijeritas, grabó su primer disco cuando contaba 16 años, con el nombre artístico de Alejandro Magno.
El Magno
Dice Sanz: "Yo estaba perfeccionando guitarra en casa de un profesor y su sobrino, que hoy es mi productor, me conoció allí, le gustó lo que hacía y a los pocos días me llamó para mi primer trabajo en el estudio de grabación". Ese hombre era Miguel Ángel Arenas, conocido como Capi, que entre su abultado currículum tiene el honor de haber sido el primero en poner los ojos sobre Mecano, y el honor y la gloria de ser el artífice del boom de "Los Pecos". Y cómo no, el honor de haber descubierto y respaldado a Alejandro Sanz. Éste tenía entonces catorce años y ya había entregado la mitad de su vida a la música.
A los siete años había empezado a tocar la guitarra y a los once ya escribía sus primeras canciones. Cuando empezó a grabar en el estudio era muy complicado para él, pues aún era un estudiante y no tenía casi dinero ni para ir al estudio en metro. "Sólo tenía lo que me daba mi padre los fines de semana, que además se lo tenía que devolver, porque me había prestado dinero para comprarme una guitarra. Pasé muchos años trabajando con ilusión para otros artistas, cobrando como si hubiese hecho coros y eso cuando cobraba, porque siempre te daban largas y más largas".
De este modo, Alejandro Sanz se fue metiendo de lleno en la profesión, después de una época en la que sólo tenía afición. La música la compaginaba todavía con sus estudios y con los trabajos ocasionales que le servían para poder pagarse clases de piano en la escuela de jazz madrileña Taller de Músicos, y que tendría que dejar cuando se le acabasen esos trabajos. Sanz recuerda que "con unos amiguetes montamos un grupo y organizábamos sesiones de jazz. Íbamos por pubs tocando en plan jam sessions".