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El señor de los milagros

Tiene un aspecto frágil y un rostro surcado de arrugas, con manos delgadas y cuerpo menudo, pero las apariencias engañan. Vicente Ferrer es el motor de una organización que ha conseguido que más de un millón de pobres entre los más pobres, los pertenecientes a la casta de los intocables de la India, haya aumentado más de 15 años su esperanza de vida y ahora disponga de colegios, hospitales, viviendas y recursos económicos con los que planificar su futuro. Su labor humanitaria le hizo merecedor del Premio Príncipe de Asturias en 1998, además de su nominación para el Nobel de la Paz. En la India se le conoce, simplemente, como el "señor de los milagros".

NELA PADILLA / MUJERACTUAL
Vicente Ferrer, siendo miembro de la Compañía de Jesús, llegó a la India en 1952, donde descubrió que su verdadera vocación era ayudar a los más necesitados entre los pobres. Esa vocación le hizo dejar sus hábitos de jesuita para aumentar su compromiso sin tener ataduras.

En 1968 se produjo un hecho capital en su vida, fue expulsado de la India. Sin embargo, las manifestaciones de miles de personas pidiendo su regreso hicieron que el Gobierno de Indira Gandhi le permitiese volver para continuar su labor. Para ello le proporcionaron, como únicos recursos, una habitación, una máquina de escribir y un papel, clavado en la pared, en el que se leía: "Espera un milagro".

Fue allí, en el distrito de Anantaphur, en el estado de Andhra Pradesh, al sur de la India, que Vicente Ferrer en compañía de su esposa, Ana Ferrer, creó la organización no gubernamental Rural Development Trust (conocida en España por Fundación Vicente Ferrer) que cambiaría la vida a miles de personas. Hoy, más de 30 años después, Vicente Ferrer puede ver con orgullo, como su esfuerzo ha dado lugar a la construcción de más de 500 escuelas, cinco hospitales, 440 embalses, 4.000 pozos de agua, la rehabilitación o construcción de más de 15.000 viviendas, la plantación de más de seis millones de árboles que ayuden a frenar la desertización.

Uno de los hechos más relevantes que ha llevado a cabo la Fundación Vicente Ferrer es la creación de un sistema de micro-créditos para que las mujeres indias puedan emprender pequeños negocios. Dice Vicente Ferrer: "Hasta que entraron en este plan, las mujeres no tenían dinero ni forma de acceder a él, no podían heredar y estaban en manos de los hombres. Ahora son quienes mantienen la familia, conservan la tradición... y además, son dueñas de su dinero. Su valor sube de repente, su dignidad y el concepto que tienen de sí mismas aumenta".

Una máxima de Vicente Ferrer resume toda su tarea: "La pobreza y el sufrimiento no están solamente para ser entendidos, sino para ser resueltos".