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Mujeres del Movimiento de los Sin Tierra en Brasil

Durante un mes viajé a Brasil con la intención de conocer el Movimiento de los Sin Tierra (MST). Visité el estado de Ceará, al Nordeste del País. Una zona azotada por 7 años de sequía, donde la idea del Brasil verde y paradisíaco desaparece y se siente la crudeza del “sertao”, una zona seca y polvorienta, abrasada por un sol implacable.

ROCÍO FERNÁNDEZ / FSAP
Movimiento de los Sin TierraEl MST es un movimiento que va más allá de la lucha por la reforma agraria, ésta es solamente el primer paso, es un movimiento de los trabajadores, del campo y de la ciudad, que busca la transformación de la sociedad, a través de la lucha de clases, contra el neoliberalismo y la globalización. He tenido la oportunidad de conocer a las mujeres del MST. Ellas tienen el mismo sueño que los demás trabajadores del MST, ocupar, resistir y producir. Pero ellas, muchas veces, gritan más, se muestran más fuertes, desafían directamente al poder, mientras los hombres están en la retaguardia.

Dentro de la estructura orgánica del MST ellas han conseguido llegar a puestos de coordinación, porque ellas se comprometen más, toman la iniciativa, son conscientes de la importancia de organizarse, y participan en la lucha por conseguir una mejores condiciones de vida para todos.

Las dirigentes no olvidan nunca la cuestión del género. Ellas pretenden cambiar los valores de la sociedad, para que las relaciones hombres y mujeres se produzcan desde una perspectiva de igualdad real. Desde el MST se trabajan las cuestiones de la igualdad de sexos, no sólo por y para las mujeres sino también por y para los hombres.

La discriminación a la mujer sigue latente en la sociedad, tienen mayores dificultades de acceso a la cultura, a la sanidad y principalmente en el seno de la familia, donde el cuidado de los hijos recae exclusivamente en la madre, la agresión física es algo cotidiano y es aquí donde las mujeres esconden su fuerza y su valor. No es extraño ver como una mujer que expresa sus opiniones libremente en una asamblea, no se sienta a comer en la misma mesa que su marido. Algunas todavía tienen mucho camino por andar pero muchas se organizan para transformar la sociedad.