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Mujeres del Tercer Mundo: la esperanza es femenino

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Educación
En los últimos 20 años el nivel educativo femenino en los países del sur ha experimentado una sensible evolución. Tanto la alfabetización de mujeres adultas como la asistencia escolar de las niñas ha aumentado en dos tercios en el mencionado periodo. En el caso de la enseñanza primaria y secundaria el incremento ha sido espectacular llegando al 68% de matricualciones en la primera mitad de los años 90, lo que supone doblar los niveles de inscripción escolar de la década de los 70. En Latinoamérica el analfabetismo se ha reducido desde el 30% hace 20 años hasta el 17% actual.

Mano de obra invisible
Las mujeres apenas cuentan en las estadísticas económicas oficiales de los países en desarrollo, aunque en sus manos está la economía de subsistencia. Suponen un tercio de la mano de obra asalariada en todo el mundo y aportan dos de cada tres horas del trabajo total. A cambio reciben sólo una décima parte de los salarios. A pesar de que la mitad de los hogares están encabezados por una mujer, y de que el 80% de la mano de obra campesina es femenina, en sus manos se encuentra menos del 1% de la propiedad mundial. Además, una parte muy importante de la economía sumergida en los países industrializados se basa en las trabajadoras inmigrantes que carecen de derechos y trabajan en condiciones de absoluta explotación.

Participación pública
También en el terreno de la participación en las instituciones públicas y políticas se registra un progreso esperanzador, a pesar de que en estos momentos sólo diez de cada cien mujeres ocupa un escaño parlamentario y seis de cada cien forman parte del gobierno de algún país. En cualquier caso, las organizaciones internacionales coinciden: la solución pasa por la adopción de medidas económicas radicales que impliquen una mejoría de las condiciones de vida y la promoción de un desarrollo sostenible.

El infierno en casa
Entre un 25% y un 50% de las mujeres de todo el mundo, incluidos los países industrializados, son víctimas de abusos y malos tratos por parte de sus parejas. Según datos de UNICEF, más de 60 millones de mujeres han muerto a causa de la violencia doméstica en los últimos años. En ocasiones la violencia doméstica contra la mujer comienza antes de nacer: en algunos países si se determina que el sexo del feto es femenino, es objeto de aborto con muchas más probabilidades que si es masculino. En gran parte de Latinoamérica la ley perdona al esposo que asesina a su mujer si ésta es descubierta cometiendo adulterio, cosa que no ocurre jamás en caso contrario. Estudios efectuados en países tan dispares como México o Corea revelan que dos de cada tres mujeres son víctimas de malos tratos y violaciones en su propio domicilio. También en España fallecen anualmente decenas de mujeres a causa de malos tratos de su pareja.