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Ser mujer y torero

El mundo de los toros es, desde sus orígenes, un mundo de hombres. Pese a los intentos de algunas mujeres por labrarse una carrera en esta profesión ancestral muy pocas han conseguido, finalmente, salir airosas del intento. El baile de luces entre la vida y la muerte es un arte reservado... para los "valientes".

MARÍA ROLBA / UNO CONTENIDOS
Cristina SánchezY valientes eran, sin duda, muchas de las mujeres que intentaron hacerse un hueco en este mundillo hace ya siglos. Nicolasa Escamilla "La Pajuerela" fue la mujer torera a la que Goya inmortalizó, a finales del XVIII, en uno de sus aguafuertes. En el siglo XIX, en el que el toreo femenino cobró mucha fuerza, destacó especialmente la figura de Martina García, aunque sonaron otros muchos nombres como el de Juana Castro, Francisca Gisbert, Manuela Capilla, Josefa Ortega, Francisca Coloma o Eugenia Bartés "La Belgicana".

Una historia curiosa que ilustra el tinte machista que ha dominado siempre el mundo taurino es la de "La Reverte", María Salomé Rodríguez, quien además de valerosa era, según parece, muy hábil con las banderillas y el estoque. "La Reverte" aseguró a todos, allá por el año 1908, que en realidad era un hombre, con el único fin de que le dejaran seguir toreando. En 1934 se anuló el decreto que prohibía el toreo a pie de las mujeres, tras el éxito de la novillera Juanita cruz, aunque tras la guerra civil volvió a entrar en vigor.

A Conchita Cintrón sólo la dejaron torear a caballo. La Cintrón, nacida en Chile en 1922, toreó a caballo en América y decidió venir a probar suerte en España. La ley seguía prohibiendo, por aquel entonces, el toreo a pie a las mujeres, así que Cintrón rejoneó y triunfó en toda la Península entre 1945 y 1950.

Cuando el toreo te llama
En las escuelas taurinas existen, sin embargo, bastantes novilleras. El "gusanillo" que recorre el cuerpo de quien se expone a la muerte de manera tan fácil y desafiante no tiene sexo. Jovencitas con muchas ganas y poca idea de lo que les espera entrenan duramente soñando con un mundo al que, probablemente, no llegarán nunca, y no por que no sean igual de buenas o mejor que muchos de sus compañeros. Como afirma la joven matadora María Paz Vega "se nota un paso muy importante de ser novillera a matadora. Este último es un círculo más cerrado, en el sentido de que hay una mayor competencia".

María Paz Vega es, actualmente, la única mujer torera que hay en España. Tiene 24 años, es malagueña y tomó la alternativa en 1997. Su madrina fue Cristina Sánchez y el testigo, Antonio Ferrera. Debuta en América en el 98 y al año siguiente sale por la puerta grande en Ambato (Colombia). El año pasado lidió 17 corridas y cortó 26 orejas.

Ella vive ahora momentos tranquilos en estas cuestiones machistas y no parece haberle afectado ninguna afrenta similar a las que padeció Cristina Sánchez en su carrera profesional. Al menos, de momento.

Quizá por eso piensa que se ha exagerado sobre la visión machista del mundo del toreo. "Está difícil para todo el mundo -afirma-.Creo que por el hecho de ser mujer lo tengo igual de difícil que mis compañeros, ni más, ni menos (...) una cosa está clara: si no vales para el toreo, no vales, seas hombre o mujer".

El caso de Cristina Sánchez
El caso más reciente es el de Cristina Sánchez quien, a pesar de no hacerlo nada mal en los ruedos, decidió abandonar la lucha desanimada e impotente ante tal desprecio por su arte.

Hija del banderillero Antonio Sánchez, Cristina Sánchez debutó en Torrejón de Ardoz en 1986. Su debut en Las Ventas fue una tarde de julio del 95 y, ese año, cortó más de 60 orejas y salió por la Puerta Grande. Tomó la alternativa en Nīmes, con el maestro Curro Romero de padrino y Manzanares de testigo. Su último paseíllo fue el 12 de octubre en Las Ventas.

A lo largo de su trayectoria Cristina hubo de callar ante desplantes y faltas de respeto por parte de muchos de sus colegas en numerosas ocasiones. Algunos de los profesionales que habían de compartir cartel con ella se negaron a hacerlo en varias ocasiones. El conservadurismo del público y de los organizadores de los festejos la excluyeron de muchos carteles.

Personajes de reconocido prestigio, como Enrique Ponce, o de la popularidad de Jesulín de Ubrique, contribuyeron a alejar a Cristina Sánchez definitivamente de los ruedos, boicoteando las apariciones de su colega femenina o realizando declaraciones como "las mujeres, a la cocina", ya se pueden imaginar de quién.