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Isabel Allende, escritora

Isabel Allende nació en Chile, en 1942. Actualmente vive en los Estados Unidos. Su profesión es la de periodista, que ejerció en su país y en Venezuela donde se exilió después del Golpe Militar de Chile en 1973. Hoy es sin lugar a dudas la novelista latinoamericana más leída en el mundo. Algunos de sus libros se han traducido a más de 25 idiomas y encabezan las listas de los más vendidos en varios países de América y Europa.

GRACIA ELVIRA / MUJERACTUAL
Autora de libros tan conocidos como "La Casa de los Espíritus" (1982); "Eva Luna" (1987); "Los Cuentos de Eva Luna" (1988); "El plan Infinito" (1991); "Paula" (1994); "Afrodita: Cuentos, Recetas y Otros Afrodisíacos" (1998) o "La Hija de la Fortuna" (1999).

Reproducimos fragmentos de una entrevista con Isabel Allende concedida a Iguazú Revista Artesanal de Literatura y Cultura.

Sobre sus personajes
"La mayor parte de los personajes que aparecen en mis libros son reales, por supuesto están novelados, pero son reales en el sentido de que están basados en algunas personas que conozco o que he conocido. La mayor parte de los personajes de "La casa de los espíritus" son de mi familia, con una familia como la mía no hay que inventar nada, todo está dado. Cuando escribo, muchas veces sí necesito un personaje para una situación determinada, busco una persona que se parezca y que me sirva en la novela."

"Yo soy una persona como todos, con muchos prejuicios y no quiero que mis personajes sean acartonados, con todo lo que yo creo que el personaje debe ser, sino con la realidad, y la gente real es muy contradictoria, tiene muchos lados distintos, no son claramente cortados en una sola dirección, tú no puedes definir una persona con cuatro adjetivos, todo son matices y esos matices me resulta mucho más fácil darlos cuando conozco al modelo humano que me va a servir para los protagonistas."

"El personaje de Clara de "La casa de los espíritus" es mi abuela ; una abuela que se murió cuando yo era muy niña, muchas de las cosas que yo sé de mi abuela son cosas que me han contado y que yo creo que están exageradas, porque el cuento cuando se repite muchas veces va adquiriendo una personalidad propia. Pero esa abuela, inventada o no, me ha servido para la vida, es como un espíritu benefactor que me acompaña siempre y que vuelve y vuelve en mis libros, en todos ellos hay algún personaje con algunos matices más o menos que se parece a Clara."

Sobre su destino como escritora
"Creo que cuando empecé a escribir ficción, cuando empecé a escribir "La casa de los espíritus", algo cambió en mí, yo no sabía si ese libro se iba a publicar, no sabía si era un libro, pensé que era una carta para mi abuelo, pero nada más sentarme a crear ese mundo personal de la novela donde uno es como un dios (uno hace las novelas, uno elige lo que van a decir, uno elige lo que van a hacer los personajes), eso le dio un vuelco completo a mi vida y comprendí que yo había nacido para eso."

"No supe siempre que iba a ser escritora, lo supe cuando comencé a escribir; si siempre lo hubiera sabido tal vez hubiera tratado de escribir antes, pero tenía yo casi 40 años cuando comencé a escribir, entonces me demoré mucho en encontrar eso, porque no sabía que era eso lo que yo buscaba. Siempre me moví en la periferia de la literatura, teatro, periodismo, documentales, incluso cuentos para niños, pero sin atreverme a decir "yo quiero ser escritora", porque me parecía como muy pretencioso."

Sobre su generación
"Yo me crié en un ambiente en el cual las mujeres debíamos ser madres, esposas y si trabajábamos era para ayudar al marido en una época de su vida en la que necesitara ayuda, pero nunca pensando en que una misma tenga una profesión, una carrera, un interés personal, mucho menos una cosa creativa, entonces plantearse la escritura parecía tan pretencioso, si a los 19 ó 20 años hubiera dicho "quiero ser escritora", se habrían reído de mí."

"No es como la generación de ustedes, que pueden plantearse lo que quieran, la generación mía fue la que hizo el cambio, con el feminismo realmente se salió a la calle por primera vez a trabajar, a ser profesionales, a estudiar y a todo eso. Mi generación vivió tironeada entre estas dos fuerzas, una que era el deseo de realizarse en muchos aspectos y otra que era la cultura en la cual nos habían educado. Una se sentía culpable por dejar la familia. Yo crié a dos hijos, y resultaron muy buenos hijos, pensando que yo era una madre muy mala, que los abandonaba y los dejaba con una empleada o con mi suegra; mientras tanto me ganaba la vida y tenía como tres trabajos simultaneándose, entonces tratar de compensar y cumplir con todo era muy difícil."

Sobre la muerte
"Yo creo que hay un componente espiritual en todos nosotros que perdura, pero no creo ni en ángeles ni en demonios, ni que cuando yo muera alguién va a estar esperándome al otro lado; no, yo creo que cuando yo me muera la parte espiritual mía se va a reintegrar a un océano de espiritualidad donde también se han disuelto los espíritus de los demás, todos vamos a formar parte de eso de donde venimos y es la misma materia prima de todos nosotros, pero no creo que me voy a encontrar con un espíritu individual concreto."