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Jane Goodall, la otra amiga de Tarzán

Curiosamente su nombre es Jane como el de la compañera de Tarzán. Y no se sabe si por casualidad también comparte con el héroe de la selva, su afición por los chimpancés. Nos referimos a Jane Goodall, la famosa etóloga que convivió con ellos durante más de veinte años en la selva de Tanzania. En la actualidad, la doctora Goodall prosigue su labor como investigadora y como defensora de los derechos de los animales al tiempo que reivindica una nueva sensibilidad con respecto al medio ambiente.

TONI RUIZ / MUJERACTUAL
Jane GoodallEn ocasiones, es confundida con la que fuera su compañera Diane Fossey fallecida en 1985. La vida de ésta última tuvo su réplica en el cine en la famosa película Gorilas en la Niebla. Lo que muchos desconocen es que sus vidas corrían paralelas cuando el famoso paleontólogo Louis Leakey se hallaba excavando en África en busca de los antepasados del hombre. Para profundizar en el estudio de los simios envió a Fossey a los montes Virunga situados entre Ruanda y Uganda para que investigara a los gorilas de las montañas, mientras que la entonces joven e inexperta, Jane Goodall, fue enviada a la reserva de chimpancés de Gombe, en Tanzania. Corría el año 1960 y todavía no tenía ni idea de que acabaría siendo una experta en los usos y costumbres de nuestros antepasados más próximos.

Memorias de África
De los chimpancés la doctora Goodall lo conoce todo. Tantos años de vida en común, no dejan lugar a dudas. Asegura que su vida ha sido fascinante, mágica. Ahí queda todo una etapa de 40 años de trabajo científico dedicado al estudio de una comunidad animal. Y todavía le ha quedado tiempo para sobrevivir a un fracaso matrimonial y a las heridas que le produjo la muerte de su segundo marido. Pero además de estas vivencias personales, la imagen más desgarradora de su vida es la del holocausto judío.

Lo dejó todo por un sueño: ir a África. Y a pesar de que tuvo que vivir allí en condiciones nada envidiables, asegura que es feliz porque su pasión por los animales que albergaba desde pequeña, se había convertido en su trabajo. Poco a poco, sus anotaciones y sus vivencias con los primates fueron dando sus frutos hasta el punto de que alguno de sus trabajos pasará a la historia como un referente para todos los estudiosos del origen de nuestra especie. Sin ir más lejos, en los setenta, la famosa etóloga fue la espectadora de lujo de una guerra entre dos grupos vecinos de chimpancés que duró cuatro años y que acabó hacia 1978 con la extinción de uno de los grupos.

Con esta investigación quedaba plenamente demostrado que los chimpancés eran unos animales sociales y políticos y que mantenían luchas por el territorio, al igual que el hombre. O lo que es lo mismo, según la doctora, los chimpancés son seres altamente evolucionados, sensibles y capaces de realizar cualquier tipo de actividad mental que hasta hace poco se consideraba exclusiva de los humanos. La única frontera que nos separa a nosotros de ellos es la capacidad que tenemos para hablar y comunicarnos.

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