Suscríbete gratis al boletín de Mujeractual

Una obra sin fronteras

(página 2/2) ... viene de

Un premio para el amor
Con el fin de conseguir ayuda para sostener al centenar de casas que apoya la FAAF, Ana Mon logró contactarse con más de 100 fundaciones de EEUU, Europa, Japón e Israel que hoy aportan fondos para la Federación. Una de ellas, la Scott Bader de Inglaterra, sugirió al Commonwealth que envíe al Comité Noruego de Evaluación, los antecedentes de Ana para que el jurado la tenga en cuenta entre los candidatos para el Nobel de la Paz. Al enterarse de esta postulación, la Organización de las Naciones Unidas envió una carta de apoyo para este reconocimiento.

El Nobel de la Paz es el único que no otorga el gobierno de Suecia sino el Comité Noruego seleccionado por el Parlamento de ese país. Además de la distinción mundial que significa, el premio va acompañado por una bonificación efectiva de un millón de dólares que Ana Mon hubiese destinado para que la mayor cantidad de niños carenciados pueda tener acceso a una infancia feliz y a un futuro promisorio, con todas las posibilidades de una buena vida.

Hace tres años, la Federación Argentina de Apoyo Familiar había sido postulada por el gobierno de Bélgica para un premio Nobel, pero no se logró la candidatura. Pero no es el único reconocimiento que Ana cosechó en estos casi quince años de servicio: la institución fue nominada para los premios "Rey Balduino" y "Príncipe de Asturias".

Sin embargo, una de las satisfacciones más trascendentes que tuvo por su trabajo fue el llamado de una verdadera entendida en la materia de hacer el bien. En 1996, la Madre Teresa de Calcuta habló por teléfono con Ana y le pidió que le mandara toda la información sobre todo su trabajo. Cuando recibió todo el material, la Madre les mandó tres cartas alentándola a seguir adelante. Hoy esas breves esquelas son un premio inigualable, que guardan como joyas invaluables para todos los que cada día entregan su corazón a esos chicos.

A pesar de todo este crecimiento, Ana sigue pasando la mitad del día en la misma oficinita de 5 metros cuadrados donde comenzó toda la aventura. Ahí es donde recibe la visita de funcionarios de Naciones Unidas, Unesco, Fundaciones Internacionales y personas comunes que llegan atraídos por un lema que se hace realidad a cada momento: "Juntos, desde la comunidad para la comunidad, brindándoles un presente más digno para que ellos luchen por un futuro mejor".

Una amiga en el teléfono
En situaciones límite, Ana Mon no duda en levantar el teléfono y llamar a María Elena Walsh. La última vez la FAAF tenía un hueco de 6.200 pesos que la autora de Manuelita depositó al día siguiente en la cuenta de la institución.

Cuando le preguntaron a María Elena sobre Ana Mon, dijo que se trataba de "una mujer muy trabajadora y de un gran emprendimiento. Hace su tarea con mucha humildad, sin gastar en papelería ni en folletería. Y vale la pena ayudar a la gente que se ocupa de los chicos".

Pero también hay muchísimos colaboradores que no son conocidos y que no dejan de sorprender a los de la Federación Argentina de Apoyo Familiar. En City Bell, un hombre a quien conocen como Gonzalo, que utiliza un intermediario, entrega, cada semana, decenas de kilos de carne o pollo para los 62 chicos de la casita "Encuentro".

Si deseas ampliar información y saber cómo puedes ayudar tú, visita:

  • www.esperanza.org.ar