 [ Mahatma Gandhi ] |
El mundo de los negocios ocupa un papel central, generando en ocasiones mayor riqueza que muchas naciones, y ostentando un poder superior al de los gobiernos. Éste es el fenómeno al que los economistas llaman "globalización". Pero este poder conlleva una enorme responsabilidad.
Nosotros creemos que las relaciones comerciales pueden utilizarse para impulsar un cambio positivo, y que las compañías que obtienen un beneficio de la sociedad están obligadas a realizar alguna aportación a esa sociedad. En suma, optamos por un comercio con conciencia.
Si escuchamos a los economistas, oiremos que la globalización es el camino a seguir, que la liberalización del comercio favorece el estrechamiento de vínculos entre las comunidades del mundo, que la globalización genera prosperidad y riqueza para todos. Pero, seamos realistas; la otra cara de la globalización esconde la pobreza, la explotación obrera, el trabajo infantil, la contaminación del aire, la tierra y el agua, y el desmembramiento de comunidades enteras.
El interés que mueve a instituciones internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y, en particular, la Organización Mundial del Comercio no es el de la mayoría de la humanidad.
La otra cara de la globalización
- Más de 120 millones de niños de entre 5 y 14 años de edad trabajan durante todo el día.
- El 16% de la superficie terrestre está degradada a causa de una explotación abusiva.
- En 1995 el grupo Wal-Mart (12 mayor del mundo) tenía una riqueza mayor que Israel, Polonia o Grecia.
- Según las reglas dictadas por la Organización Mundial del Comercio, no se puede sancionar a ningún país por exportar productos elaborados en condiciones de esclavitud.