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Jóvenes solidarios

Indiferencia. Droga. Moda. Violencia. Consumismo. En los medios de comunicación, hoy en día, todas estas palabras están asociadas a la juventud. Nada bueno parece salir de los jóvenes de hoy. El discurso mediático aclara: hay chicos "fashion" (exitosos, bonitos, delgados, sonrientes) o chicos "malos" (violentos, drogadictos, ignorantes). En el medio, una masa amorfa que consume rock y pop, cerveza, y todo lo que sale en la tele. A todos los une la ausencia de interés por los demás. Sin embargo, más allá de los medios existe un mundo de jóvenes solidarios. Pero no son noticia.

FERNANDA BONDESIO
¿Quiénes son los jóvenes?
Chica joven con un ordenadorEs difícil encontrar una respuesta. Según la declaración de las Naciones Unidas en 1985, "joven" es toda persona que tiene entre 15 y 24 años. Pero está claro que en la realidad juegan muchos elementos más: la juventud puede ser vista como un mercado consumidor, ser estudiada como una cultura o ser considerada como un estado vital al cual se entra y se sale en distintos momentos de la historia personal de cada individuo. Sin embargo, todo esto no sirve para hablar de "personas reales".

Si la posmodernidad es sinónimo de desencanto, de predominio de lo efímero, de exaltación de lo fashion y subjetivo; muchos jóvenes son reflejo de esta época. Pero en los individualistas 90, las actividades solidarias y pluralistas se vuelven conocidas gracias al esfuerzo de chicas y chicos que pelean codo a codo para vencer la indiferencia generalizada.

Chiara Lubich, en una charla a los Jóvenes por Un Mundo Unido explicaba que los jóvenes son -comparándolos con el misterio de la Trinidad Divina- el Verbo, la palabra a ser concretada. "La juventud tiene una mirada crítica sobre la realidad, le dice a los adultos: ¡eso está mal!, y tiene la capacidad de generar propuestas, utopías para cambiar lo que no les gusta. Tienen la fuerza del amor y del compromiso".

El camino no es la política
"Está claro que todos los jóvenes son escépticos con la realidad que viven y, por ende, con la política. Pero la relación que establecen con el mundo depende de dónde estén parados", explica Andrés Kozel -sociólogo e investigador de la UBA- en su ensayo sobre Los jóvenes y la Política. A diferencia de los añorados 70, la juventud de los 90 descree del aparato ideológico de los partidos políticos: nada se cambió con la violencia y el fanatismo partidario, se necesitan nuevos caminos porque los andados no sirven. Una creencia común es que el poder corrompe y que en la política "todo se transa". Marcelo, un joven de Caballito se quejó porque "antes todo estaba claro, cada clase sabía a quién votar. Ahora es todo lo mismo, todos prometen y nadie hace nada".

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