Suscríbete gratis al boletín de Mujeractual

Jóvenes solidarios: una respuesta a la indeferencia

La cadena solidaria no se detiene. A falta de organizaciones en donde nuclearse, muchos jóvenes generan proyectos para cambiar.

FERNANDA BONDESIO
Enseñar a ayudar
José tiene 23 años, es maestro especial de técnicas agropecuarias y vive en La Quiaca. "Cuando llegué, vi que las familias comían mal pero en el fondo de la casa tenían potreros que usaban para torear ganado. Entonces, pensé en cómo ayudar a mejorar la calidad de alimentación (y, obviamente, de vida) de los chicos: en la escuela hicimos una huerta para que los chicos aprendieran, conseguimos una cosecha impresionante. Así, poco a poco, los padres se acercaron para aprender y sembrar juntos. Ahora, casi todas las familias tienen huertas (algunos se juntan y venden lo que cosechan) y estamos desarrollando tres invernaderos para la comunidad. Este proyecto sirve para formar valores y actitudes de compromiso hacia los demás. Vemos que juntos podemos mejorar."

Los jóvenes no pierden tiempo buscando discursos que los conformen. Necesitan causas concretas, modelos viables y líderes creíbles que se movilicen de manera coherente, que no "les hagan el verso" ni los traten como causas perdidas. Un ejemplo de propuesta efectiva, es el Programa de Acción Solidaria de la Escuela Superior de Comercio "Carlos Pellegrini" de la Capital Federal: en 1996 se organizaron actividades optativas para "desarrollar actitudes de solidaridad social" en los alumnos de cuarto, quinto o sexto año.

"Observamos -comenta Eduardo Tasca, vicerrector- que las acciones aisladas de algunos docentes tenían aceptabilidad en los adolescentes y, por otro lado, queríamos encontrar un modo efectivo de aprendizaje de valores que promoviera actitudes cooperativas, solidarias y críticas hacia la sociedad".

Durante 1997, 110 chicos eligieron ser solidarios. Los chicos destinaron un mínimo de 4 horas mensuales para trabajar en un asentamiento toba en Derqui, apadrinar escuelas de Frontera, organizar actividades en la Casa del Niño "Padre José Kentich", visitar a chicos discapacitados en la escuela VITRA, trabajar en el geriátrico del Hospital Rawson, y la lista sigue.

No es fácil, pero los docentes han visto el milagro de la solidaridad: jóvenes con antecedentes en mala conducta se convierten en responsables acompañantes de abuelos, discapacitados, chicos pobres... Los jóvenes tienen sed de compromiso y buscan quien sepa darles la respuesta.

Porque ser joven no es fácil, porque el mundo nos invita a todos a zafar y quedarse piolas. Pero, ser joven también es tener la fuerza para ponerse de pie y tirar para adelante. Es demostrar que no todo está perdido y vale la pena pelear por lo que se cree, es ser solidario más allá de la indiferencia. Sólo hace falta encontrar una mano extendida que muestre el camino.

Santo Padre: ¿por qué tiene una especial esperanza en los jóvenes?
Los jóvenes de hoy crecen en un contexto distinto, no llevan dentro de sí las experiencias de la Segunda Guerra Mundial. Muchos, además no han conocido las luchas contra el sistema comunista, contra el Estado totalitario. Viven en la libertad, conquistada para ellos por otros, y en gran medida han cedido a la civilización del consumo. Éstos son los parámetros, evidentemente sólo esbozados, de la situación actual.

A pesar de eso, las experiencias de los educadores y de los pastores confirman, hoy no menos que ayer, el idealismo característico de esta edad, aunque actualmente se exprese, quizás, en forma sobre todo crítica, mientras que en otro tiempo se traducía más sencillamente en compromiso.

En general, se puede afirmar que las nuevas generaciones crecen ahora principalmente en un clima de nueva época positivista, mientras que por ejemplo en Polonia, cuando yo era muchacho, dominaban las tradiciones románticas.

De esas épocas recuerdo el descubrimiento de la respuesta esencial: ¿Qué es la juventud?. No es solamente un período de la vida correspondiente a un determinado número de años, sino que es, a la vez, un tiempo dado por la Providencia a cada hombre durante el cual busca, como el joven del Evangelio, la respuesta a los interrogantes fundamentales; no sólo el sentido de la vida, sino también un plan concreto para comenzar a construir su vida.

La juventud es el período de la comunión: los jóvenes, sean chicos o chicas, saben que tienen que vivir para los demás y con los demás, saben que su vida tiene sentido en la medida que se hacen don gratuito para el prójimo. Es por eso que los jóvenes tienen un inmenso potencial de bien y de posibilidades creativas. La humanidad tiene necesidad de ése entusiasmo de la juventud.

Ampliar

  • Jóvenes solidarios