La vida de millones de mujeres paquistaníes se ve limitada por unas tradiciones que someten a estas mujeres a un aislamiento extremo y a una total sumisión a los hombres. |
La vida de millones de mujeres paquistaníes se ve limitada por unas tradiciones que someten a estas mujeres a un aislamiento extremo y a una total sumisión a los hombres. Los varones de la familia poseen derechos casi absolutos sobre ellas, y castigan con violencia cualquier acto que consideren que debilita su control como propietarios.
En su mayoría, las mujeres soportan con estoicismo el tradicional control masculino sobre todo lo relacionado con su cuerpo, su capacidad de expresarse y su comportamiento, pues lo consideran una parte de su destino; sin embargo, la información que aparece en los medios de comunicación, la labor de los grupos que trabajan en favor de las mujeres y el aumento de su capacidad de circulación han hecho llegar al cerrado mundo en el que viven la noción de que también ellas tienen derechos.
No obstante, la respuesta ante la tentativa de las mujeres de empezar a hacer valer sus derechos ha sido rotunda e inmediata: el número de homicidios por motivos de honor ha aumentado al mismo ritmo que la concienciación sobre los derechos de la mujer.
Este informe es el cuarto de una serie publicada por Amnistía Internacional sobre los derechos de las mujeres en Pakistán, y es el primero en el que se analizan los abusos cometidos contra las mujeres por individuos particulares. Describe las distintas facetas del fenómeno de los homicidios por motivos de honor en ese país y estudia las tradiciones en las que se encuadran esos homicidios, especialmente la práctica de considerar a las mujeres como mercancía y la noción de honor.
Asimismo, el informe subraya el hecho de que las autoridades paquistaníes no hacen nada para impedir los homicidios por motivos de honor, pues ni los investigan ni castigan a los autores. Tanto la policía como los jueces muestran una actitud de discriminación sexual en favor de los hombres que matan a mujeres o niñas por presuntas violaciones del honor. Esta indulgencia de las autoridades hacia ese tipo de homicidios fomenta y perpetúa la práctica.
El gobierno de Pakistán, pese al compromiso de proteger los derechos de la mujer que manifestó tras ratificar la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, no ha adoptado ninguna medida para enmendar las leyes discriminatorias que obstaculizan la compensación a las víctimas, para eliminar los regímenes legales contradictorios que afectan negativamente a los derechos de la mujer o para garantizar que se imparte formación entre la policía y el poder judicial para que sean conscientes de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.
Los abusos cometidos por individuos particulares, como las lesiones físicas infligidas a mujeres o los homicidios por motivos de honor, están tipificados como delito en el código penal de Pakistán. Sin embargo, el hecho de que, sistemáticamente, las autoridades no hagan nada para impedir, investigar o castigar estos crímenes hace que el Estado sea responsable de estos hechos ante la comunidad internacional. Si el Estado no actúa con la debida diligencia para impedir, investigar y castigar los abusos, incluida la violencia contra las mujeres en nombre del honor, entonces el Estado debe rendir cuentas de estos crímenes en virtud de las leyes internacionales de derechos.
El informe formula además una serie de recomendaciones al gobierno de Pakistán para que cumpla con su obligación de proporcionar una protección eficaz a las mujeres frente a la violencia perpetrada en nombre del honor y para que ponga fin a la impunidad de la que actualmente disfrutan los responsables.
Este documento es una versión abreviada del informe completo de Amnistía Internacional sobre homicidios por motivos de honor, titulado Pakistán: Violence Against Women in the Name of Honour.