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La ley reconoce, asimismo, el derecho de los refugiados y asilados que no dispongan de medios económicos, a poder beneficiarse de los servicios sociales, educativos, sanitarios, así como de los programas de integración prestados tanto por las administraciones públicas o por las ONG.
Estos derechos atribuidos a los refugiados se mantienen mientras se resuelve el conflicto que causó la huida o hasta que el interesado decide, voluntariamente, trasladarse a otro país.
La protección que la comunidad internacional otorga a los refugiados reconoce las necesidades específicas de aquellas personas que tienen fundadas razones para temer que sus propios gobiernos no les protejan contra los abusos, o no puedan hacerlo. Constituye un sustituto temporal de las garantías normales hasta que el refugiado pueda volver a beneficiarse de la protección nacional, bien porque regrese voluntariamente al país de su nacionalidad de origen o porque adopte otra nacionalidad.
Normalmente, transcurre un período de tiempo de seis meses desde que la persona que solicita el asilo recibe la aceptación del trámite de su caso hasta que se le concede, finalmente, el estatuto de refugiado. Durante ese tiempo recibe el estatus de solicitante de asilo y, como tal, se beneficia de ciertos derechos. El principal problema que encuentran los refugiados es el del permiso de trabajo. Muchos de los solicitantes de asilo no obtienen el documento que les permite trabajar. Para poder conseguir un permiso de trabajo trabaja ACNUR en España y otros países.
Distintos orígenes
La nacionalidad de las personas que solicitan asilo varía constantemente, siempre relacionadas con las situaciones adversas que se van produciendo en las distintas partes del mundo. Sin embargo, muchos de los integrantes de estos colectivos no consiguen, finalmente, la obtención de asilo, por no cumplir las condiciones indicadas por la ley y por la Convención de Ginebra. Actualmente, sobresale el número de ecuatorianos y colombianos que llegan a los centros de refugiados, debido a la recesión económica, los efectos de los terremotos y la delincuencia. Y últimamente ha crecido el número de argentinos que intenta refugiarse en nuestro país, debido a la gran crisis económica y política que está padeciendo Argentina.
También destaca la cantidad de marroquíes que arriesgan sus vidas para atravesar el estrecho de Gibraltar y llegar a España. Sin embargo, la escasa relación que tiene España con el derecho de asilo hace que nuestro país se convierta en una especie de estación de paso porque los refugiados tienden más a desplazarse a los países más industrializados, ya que les pueden ofrecer mejores perspectivas y posibilidades. De esta manera, países como Alemania, Reino Unido, Bélgica, Francia, Países Bajos y Suiza se convierten en los más solicitados. En este sentido también influyen hechos como la identidad idiomática y las relaciones coloniales que existieran en el pasado. Por ejemplo, España se convierte en un puente antes de llegar a Francia para los argelinos, mientras que los latinoamericanos prefieren la península como destino. No existen cifras oficiales sobre el número exacto de refugiados que hay en España actualmente.
El número de personas que solicitaban asilo en nuestro país era bastante reducido por lo que no había un control. Por este motivo se está intentando elaborar un informe para conocer, de manera aproximada, estas cifras, teniendo en cuenta que aumentan cada año. Tras muchos años de ser fuente de emigrantes, sobre todo durante el período de la dictadura franquista, España ha pasado a convertirse en receptor de solicitantes de asilo. Pero todavía se encuentra a la cola entre los países de la UE en este apartado, por lo que se necesitará una adaptación en todos los sentidos, tanto política como legislativa y social.