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¿Estamos ante el fin de las ideologías?

En sentido aséptico se ha dicho que la ideología es un conjunto de representaciones dentro de las cuales los seres humanos viven su relación con respecto a sus condiciones de existencia, como la cultura, el modo de vida, las ideas, los valores y los gustos, conscientes e inconscientes de su individualismo o de su pertenencia a una clase social. Visto así, ¿se podría decir que estamos presenciando el fin de las ideologías en Europa y, por ende, en el resto del mundo occidental?

REDACCIÓN / UNO CONTENIDOS
Símbolos comunistasEl fin de las ideologías fue pronosticado en los años sesenta por Daniel Bell en un libro titulado "Contradicciones culturales del capitalismo". Dos décadas después, Francis Fukuyama publicó un célebre artículo, titulado "¿El fin de la historia?", por la confusión que generó sobre el término "historia", entendida en el sentido convencional de sucesión de acontecimientos. Más adelante, Fukuyama retornó sobre estas cuestiones en un libro fascinante: "El fin de la historia y el último hombre".

Sin embargo, un hecho ocurrido en el corazón de Europa en 1989, la caída del Muro de Berlín y la consiguiente desintegración del mundo socialista que giraba en torno a la URSS, pareció confirmar las tesis expuestas por Bell y Fukuyama.

El fin de la guerra fría, que había caracterizado la vida del planeta tras la Segunda Guerra Mundial, marcaba el fin de las ideologías, y había un consenso tácito acerca de la democracia liberal como forma final de gobierno y a la que podían llegar todos los Estados, es decir, se había llegado al techo de la evolución ideológica de la Humanidad o, en otras palabras, al fin de la historia.

Tras la caída del comunismo, el bloque occidental, liderado por Estados Unidos, se quedaba sin contrincante, sin enemigo. Por tanto, había que buscarse uno. Después de 1989, el poderío norteamericano se impuso en Panamá, luchando contra el narcotráfico, y en el Golfo Pérsico, en el que se defendían los intereses petrolíferos. Fue en aquel entonces cuando, a la sazón, el presidente estadounidense George Bush acuñó la ideología del "nuevo orden mundial" liderado por Estados Unidos.

Desde hace más de dos mil años, el Antiguo y el Nuevo Testamento nos han advertido que la culminación de la historia estará marcada por la reunión de las naciones del antiguo Imperio Romano en Europa; la restauración del Estado de Israel (y la creciente hostilidad de todas las naciones que lo rodean); la instauración de un solo sistema de gobierno mundial; la imposición de un solo sistema monetario; el desarrollo de una sola religión sincretista en el mundo, basada en el hombre y dirigida por un falso profeta; la llegada al poder de un dictador que eliminará las libertades individuales, que demostrará su crueldad y frialdad; una Apostasía de proporciones mundiales, acompañada de una posible persecución y exterminación de los creyentes judíos y cristianos.

"Bienvenida sea la caída del Muro de Berlín", escribe el diplomático peruano Carlos Alzamora en un artículo. Pero dice que el otro muro, el que separa al mundo pobre del mundo opulento, está más alto que nunca. Se trata de un apartheid universal: los brotes de racismo, intolerancia y discriminación, cada vez más frecuentes en Europa, castigan a los intrusos que saltan ese alto muro para meterse en la zona de la prosperidad.

¿Qué dice la izquierda?
El fin de las ideologías parece que ha acabado con ese binomio entre la izquierda y la derecha. En las últimas décadas, tanto una como otra se han sentado juntas en los parlamentos nacionales y europeos; sus programas electorales y las políticas desarrolladas por ambas cuando gobiernan se asemejan en demasía... ¿Significa eso la muerte de las ideologías?

Desde la izquierda se oyen voces que critican que desde determinados poderes mediáticos se difunda el fin de las ideologías y, por tanto, la desaparición de las derechas y las izquierdas. Parece que ha perdido vigencia aquella vieja afirmación que decía que las ideas mueven el mundo. Uno de los argumentos más utilizados por quienes pronostican el fin de las ideologías es que los mercados son los que gobiernan y que la acción de los Gobiernos debe limitarse a administrar y ejecutar lo que dictan los mercados.

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