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Sectas. El método más sutil de adoctrinamiento

En opinión de Aldous Huxley, autor de la obra "Un mundo feliz", "la eficacia de una propaganda política y religiosa depende esencialmente de los métodos empleados y no de la doctrina en sí. Las doctrinas pueden ser verdaderas o falsas, pueden ser sanas o perniciosas, eso no importa. Si el adoctrinamiento está bien conducido, prácticamente todo el mundo puede ser convertido a lo que sea". Esta es la base de cualquier secta que se precie. En los últimos tiempos, una vez pasada la época dorada de los visionarios del fin del milenio, parece que estos grupos han reducido sus apariciones en público. Sin embargo, aunque haga tiempo que no oímos hablar de suicidios en masa al estilo de los dadivianos en Waco (Texas), las sectas siguen ahí fuera causando el mismo daño, tal vez de una manera más sutil. Para evitar sus efectos perniciosos debemos conocerlas y controlar sus métodos de captación.

MANU MARTÍN / UNO CONTENIDOS
Cuando nos referimos a las sectas o grupos totalitarios, es importante remarcar que no todas son iguales. A la hora de clasificarlas, la mayoría de los sociólogos de la religión las definen según su origen o dogma: milenaristas, sanadoras, movimientos del despertar, orientales, africanistas o científicas. Pero también es posible estudiarlas a partir de su relación con el mundo (conversionistas, revolucionarias, reformistas, utópicas, manipuladoras o taumatúrgicas), desde su origen geográfico o desde las doctrinas que profesan.

Estas definiciones, correctas en su totalidad, no ayudan a comprender la peligrosidad de ciertos grupos sectarios y su conflictividad con la sociedad. Es por ello que en los últimos años se las agrupa según la estructura, los métodos de captación y el control psicosocial que utilicen. Así podemos hablar de sectas destructivas, peligrosas o grupos de riesgo.

Las sectas destructivas forman grupos totalitariamente estructurados y fuertemente organizados que propugnan un nuevo sistema de vida y que obligan a sus adeptos a una sumisión total. Utilizan técnicas de reforma del pensamiento y habitualmente viven en comunidades en las que el líder posee el poder absoluto. Tratan de captar adolescentes de clase media y media alta. Las sectas peligrosas son grupos que no utilizan técnicas de reforma de pensamiento. Una manera rápida de reconocerlas es analizando sus actitudes: rigidez en el credo, no-cooperación con otras iglesias, autoconvencimiento de que fuera de su credo no hay posibilidades de 'salvación', y énfasis marcado en detalles insignificantes como segundo bautismo, prohibición de fumar, de ingerir bebidas alcohólicas o bailar. Trabajan principalmente en los barrios humildes.

Finalmente nos encontramos con los grupos de riesgo. Un fenómeno que bordea lo sectario y que en los últimos años ha crecido enormemente instalándose sobre todo en la clase media. Se trata de infinidad de grupos aglutinados en torno a un tema en especial (bioenergética, yoga, biodanza, ufología, terapias para liberar angustias, control mental, armonización de los centros energéticos, etc.). Estos grupos, que no están sólidamente organizados entre sí, pueden proponer, a partir de una metodología precisa, desde dejar de fumar hasta la salvación eterna. Lamentablemente muchos de sus líderes, algunos profesionales de la salud, forman organizaciones que terminan convirtiendo a sus pacientes en verdaderos esclavos, adquiriendo el grupo las características de una secta destructiva.

Líderes e iluminados
Líderes hay muchos. Se autodenominan gurú, maestro, pastor, reverendo, profeta, swami, presidente, padre, comandante… Algunos son más poderosos que otros, pero todos, en mayor o menor medida pretenden ejercer un poder divino, celestial. El líder tiene respuestas para todas nuestras preguntas y lo prevé todo. Nadie puede dudar de sus afirmaciones, ni de sus escritos o sus órdenes. El dominio del líder es tal que hasta el hecho más irracional es aceptado, lo que se transforma en puro fanatismo. El fanático convierte su creencia en un absoluto, en un objeto al que atribuye en exclusiva la verdad y el bien, de forma que todo lo demás no es más que error y maldad.

Otra característica de la fe fanática es la intolerancia. Además, el fanático es un hombre profundamente frustrado: necesita creer porque le resulta insoportable su caos interior; siente seguridad y certidumbre en su idea. Sintiéndose el fanático decepcionado respecto a sus propias capacidades, opta como solución por cambiar de identidad, por renunciar a sus atributos individuales identificándose totalmente con un ideal. En definitiva, el fanático odia la realidad porque puede contradecirlo y por ello esta dispuesto a morir y matar por su ideal.

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