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Decálogo del protocolo en la oficina

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- Respetar las normas establecidas
Esta es una regla de oro sobre todo para aquellas personas que se incorporan de nuevo a una oficina o lugar de trabajo. Si allí se mantienen una serie de normas como almorzar a una determinada hora, invitar a los compañeros en la cafetería del edificio, o hacerles algún favor en cuestiones de trabajo lo mejor es amoldarse a ellas. Si incumplimos alguna de esas normas se nos puede tratar hostilmente y además causar una impresión de superioridad que no será bien acogida.
- Relacionarse con todos los compañeros
En ocasiones la tarea será difícil dependiendo de nuestro cargo, de las horas que pasemos en esa oficina y de la cantidad de empleados que haya en ella. Lógicamente nunca puede ser igual una empresa con tres personas que una de 52, pero siempre podemos interesarnos por los demás e intentar conocer poco a poco al mayor número de personas. Ser abiertos, aunque suene redundante, nos abre posibilidades. Si nos aislamos en nuestro propio mundo y en nuestros asuntos solo conseguiremos dar una imagen de retraídos y a la hora de ayudar a alguien siempre se le prestará a otras personas más abiertas, en las que se tenga confianza y se haya conocido su manera de ser y sus intenciones.
- Estar abierto al trabajo en equipo
Prácticamente todos los trabajos se realizan en equipo hoy en día. Los servicios que normalmente ofrecen las empresas necesitan que en diferentes fases de la producción una u otra persona se dedique a realizar una u otra tarea, aunque no sea así el trabajo en equipo o en coordinación supone un gran avance ya que las actividades realizadas entre más de una persona siempre se enriquecen mejor, tienen menos fallos, porque lo que uno no ve lo puede ver otro, y se puede adelantar trabajo, ya que en ocasiones por falta de organización se va más lento o incluso hay que repetir cosas que ya se habían hecho por no haberlo consultado con los demás miembros de la oficina.
- Cuando se incorpora un nuevo miembro a la plantilla presentarlo a todos los compañeros
Es una de las directrices básicas y del protocolo en la oficina. Esto ayudará a que la persona que viene nueva se sienta más integrada en el grupo y a que si se ha de dirigir a alguien lo llame por su nombre, lo que siempre crea una mayor afinidad entre las personas. Sería incorrecto que llevando varios años trabajando en una oficina no conociéramos todavía a todos sus miembros, todo porque el primer día no se nos presentó correctamente.
- Hacer críticas positivas
Las críticas solo son buenas en este sentido. Todas las críticas que se hagan fuera de este tono supondrán por lo general echar tierra encima de la persona a la que se le hacen. Y esto supone una desmoralización para la persona que no conviene para su trabajo, ya que si piensa que lo realiza mal no estará motivada. Toda crítica aunque sea constructiva debe llevar pareja una solución. Si hacemos una crítica es porque no estamos de acuerdo con eso y queremos que se cambie por lo que hemos de decir cómo creemos que debería cambiarse.
- Saber recibir críticas
Siempre que se trate de hacer críticas constructivas hemos de estar abiertos a la recepción, ya que de ese modo se enriquece nuestro trabajo y nos ayuda a adaptarnos mejor al perfil del lugar para el que estamos trabajando. Por ello hemos de ser una persona receptiva y abierta a nuevas posibilidades.
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