El estrés no es una moda ni una excusa. Es como un estado civil: el mundo se divide en estresados y no estresados, y los primeros tienen un problema. |
La preocupación de las empresas por la salud de sus empleados es una tendencia relativamente nueva, y eso que los accidentes laborales son tan antiguos como el hombre. La obligación de implementar un servicio de medicina del trabajo surge en 1959, de la mano de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), aunque pasó mucho tiempo hasta que se pusiera en marcha.
El objetivo de la medicina laboral es la prevención y, en tal sentido, se le atribuye una importancia vital al desarrollo de programas y políticas de salud. Para eso será necesaria la elaboración de planes eficaces, económicos y de fácil implementación práctica. Para ello son recomendables las charlas educativas sobre medio ambiente y enfermedades infecciosas e información acerca de los riesgos a los que están expuestos en su profesión.
También deben crearse comités de seguridad integrados por ingenieros o técnicos en seguridad, médicos, psicólogos y empleados, para garantizar el bienestar de todos los que trabajan en la compañía.
Una batalla contra el estrés
El agotamiento es la causa de que existan empleados tristes, inoperantes y más agresivos. Además, también causa ausentismo y accidentes y debe enfrentarse desde la compañía con un mejor trato, lo que contribuye a evitarlo.
El estrés no es una moda ni una excusa. Es como un estado civil: el mundo se divide en estresados y no estresados, y los primeros tienen un problema. Los síntomas mas citados por los expertos son: sudoración, nerviosismo, palpitaciones, temblores musculares, crisis de pánico, mareos, migraña, dolor de espalda, fatiga, alteraciones del sueño, herpes, caída del cabello, indigestión, úlcera, inapetencia sexual, asma, dolencias cardíacas.
Tampoco se puede hablar de enfermedad, pero sí al menos una respuesta, tanto física como mental, a las adaptaciones. Esa respuesta, que en principio puede ser natural y que surgiría para ayudarnos a afrontar nuevas situaciones, cuando se transforman en una reacción prolongada e intensa es muy probable que desencadene serios problemas físicos y psíquicos."
Agotamiento
Adición al trabajo, ineficacia y ausentismo son los cambios en los hábitos laborales que aparecen con mas frecuencia. Algo que debería preocupar y mucho, a los directivos de las empresas, que suelen no tener en cuenta el estrés de sus subordinados, pero es evidente que muchas ausencias y accidentes laborales están relacionados con el estrés.
La clave está en dos palabras: prevenir y formar. Si bien el tratamiento individualizado está recomendado en algunas situaciones, el estrés laboral no puede enfocarse desde esta perspectiva.
Se considera incluso que es necesario que exista una comunicación fluida entre los miembros de la empresa; un proceso de solución correcto: que el sujeto desarrolle la función para la que está preparado y que los reciclajes no se hagan de forma brutal - las nuevas tecnologías - al introducir tensión en los empleados veteranos, que temen que su falta de adaptación los condene a la prejubilación.
Otro factor clave es el de un horario de trabajo razonable: las jornadas se estiran de forma injustificada, la permanencia en la oficina se ve como un concurso de méritos: cumple mejor los objetivos quien realiza mas horas extras. La gran reivindicación del futuro no será salarial, sino la de la salud.
Menú de crisis
Las causas que conllevan la crisis son muchas. Es muy habitual que el desempleo, trabajos precarios o mal pagados conlleven a la desesperación, al ausentismo y a la dejadez y estrés ante las situaciones de inestabilidad.
También las profesiones de riesgo, el exceso de tareas o retos muy superiores a la capacidad física o mental del trabajador pueden quebrar la armonía del trabajador, e incluso conlleva también el problema de la falta de motivación.
Pero, a veces, no sólo deviene del trabajador, sino que la mayor parte de las ocasiones depende de un jefe dominante, mal organizador, injusto o incompetente. O del ambiente de la empresa, con discusiones entre compañeros o por la competencia brutal con las firmas rivales o dentro de la propia empresa por subir puestos en el escalafón, así como el miedo a las sanciones o a perder el empleo por no haber cumplido las expectativas de los superiores.